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Categoría: Cuentos
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El hombre, nuestro hombre, para no decir el nombre démosle por benévola convención el resalte de una cualidad por él apetecida, lo llamaremos el Rana, como sentenció Julián Centella (1) refiriéndose a Cristo.

Nuestro Rana, está todavía con el dilema de su vida, a los 66, mejor que nunca del seso, disconforme y desocupado de lo mismo pero con x,   bichoco dirían los álgidos  burreros como él, y algún cronista grafico: con escasos medios locomotivos para la categoría.

 Este domingo 28 de Diciembre de  2008, va intrigado a ver el Clausura en el  Hipódromo Independencia de Rosario, o lo que queda de él , un clásico para todo caballo fracasado en las luces(2) sobre 1600, corrían tres donde descollaba un 2 que  luego de largar parado llegaría tercero cómodo, hasta ahí lo normal y corriente.

 Por capacidad manifiesta de sobrevivencia, soporta no sin oprobio el estado lamentable del Hipódromo, decadentes burgueses rosarinos lo fundieron y la Municipalidad socialista lo muestra a quien quiera como un trofeo de la victoria popular a lo Pirro.

 En la puerta del antiguo y  señorial  sector Oficial, un viejito, frugal y limpio, hace de control vano, la entrada es libre y se disculpa, no puede ofrecer un programa de las carreras, le habían dado muy pocos alega con una humildad que inspira piedad mucho antes que ira por la mancada.(3)

 En la sectaria y hollada tribuna Oficial reina, exógeno, un enorme pelotero regenteado por maestras jardineras y en el césped prolijísimo de otrora,  hongueado ayer  con sillones de blanco mimbre donde se pavoneaban  bogas, escribas, intermediarios viciosos, cirujanos aborteros, cualquier poderoso de turno y hasta alguna buena gente, enfundados en sus trajes cruzados a pesar de los cuarenta grados ambiente, hoy, unas  matronas socialistas fornidas por subsidios y cajas  de comida, cambian la yerba mate sobre las hortensias y pensamientos, además  vigilan sobrinos y nietos en el soplado pelotero comunitario, infernal engendro que pretende curar natural hiperactividad con agotador desenfreno aparentemente inocuo.

El Rana vive dos carreras, con erizada de vellosidades y todo, en una, el de él, larga parado y en la otra gana el suyo por  varios, se cumple la inexorable  ley, como no había jugado ganó el que le gustaba, se reconforta, cree iluso, que es posible ganar en las carreras.

El sol, indolente del fomento equino, hace lo que bien sabe, encandila como el flash del rayero resaltando a los alazanes y zainos dorados pero también  quema , el Rana buscaría refugio en las gradas, pero  sufre su dificultad para subir las escaleras sin pasamanos, ¿nadie piensa facilitar el paseo de  los minusválidos y jubilados burreros que buscan en el vigor y la agilidad de los pursang las virtudes vitales perdidas?.

 Esas mismas escaleras las subía en los años 60,  cuatro veces por carrera buscando armar la cuatrifecta salvadora , con toda la jurisprudencia y la doctrina burrera, con  los datos, con los que le gustaban por los aprontes y corridas  y con el husmeo sobre la ventanilla del sorpresa, candidato a batacazo .-.

 Le aparece mentira, toma real conciencia de sus limitaciones, y no solo de las locomotivas.

En realidad, su mujer lo rajó de su casa, aquí el Rana hizo sapo, pero  él no recoge el guante, se le cayó la fusta en el codo y sigue, ridículo,  penúltimo, ganándole a un manco,  a puro taco.

 Está forfait de un  matrimonio de 34 años , no tiene ni el consuelo de los puros con clase, que aunque medio podridos  se van al haras a retozar en la avena con alfalfa y a  enamorar ganadoras linajudas, adonde irá él…. , se pregunta, quizás al tacho en  mortadela trucha(4) , o ¿tendrá por lo menos  el destino internacional de bistec du cheval, a 4 euros el kilo en París como los de ocho años perdedores?,  mira a lo lejos , para el palo de los 1000 está el cementerio El Salvador, donde lo espera su viejo, el gran Alfonso Gimenez, por Don Juan el  Canario y Doña Julia( del Haras Tamaraceite  Municipio de San Lorenzo en la Gran Canaria), aparte en los 1000, se sentiría acompañado de recordados hermanos, ahí enterraron siempre a los caballos quebrados pichicateados de estricnina.

Busca la puerta, quiere escapar, es un cuadrero mañero que no lo sofrena un vareador marmota, no soporta su indocilidad en los cajones y es retirado por el starter, se  auto devuelve por Pagadores,  renegando con las baldosas desparejas,  apechuga y  sale a lo Rana , a lo grande, por la Oficial.
 El portonazo art déco está entreabierto como con vergüenza……..siempre lo odió pero ahora lo compadece, el portón fue un botonazo (5) implacable que ponía soberano  inflexibles limites entre la ascendente clase media sin alcurnia del Paddoc y  la gilada burrera harapienta  de la Popular, de los elegantes socios del Jockey Club autoproclamados  turfmen de la Oficial.

 Con la bronca del amargo, se hace un chiste negro como  la chaquetilla del uno, le dice al de las bisagras que a él también le llegó la decrepitud,
-Jodete por sectario,  cipayo y alcahuete-,
Pero recapitula presto,
- No.que dije.  Cipayo fue un crac y vo só un botón(4) jubilado, te pasó el socialismo por arriba, te pasó, gil.—
Solo él se regocija con sus chistes.
El viejito que era recibidor, es ahora cuidador de autos, con un periódico arrollado en el sobaco, como una fusta, acepta sin mirar ni evaluar la dadiva y lo acompaña respetuoso, a distancia, hasta el auto, el Rana engrana reversa,  indica el palafrenero puesto a postigon que retroceda sin riesgo, poco vé el pobre hombre, un 4x4 de un creído  inmortal  pasa matando lo que se le cruce, a destajo, el Rana frena en seco, primero piensa en putear al viejo y luego coherente con su estilo pone la otra mejilla, baja el vidrio, manotea una de un peso y alarga la mano, le dice al veterano,

-Tomá pá lo anteojo, sino levanto hay rodada, le gritaría, abríte que me mato, a ese aprendiz de cuarta-, pero en la yeca (6) no hay donde reclamar por un pechazo en el codo.-

  -El viejo capta el mensaje,  los apagados ojos reviven, el Rana  cree conservar la chispa de muchachón burrero, lo mide al viejo, lo vé perfecto en el físico concordante con su  hípico concepto de belleza , chueco,  manos callosas, como de 1,50 a la cruz , magro, fibroso, no mas de 52 kilos…..

- Vos acá adentro.., ¿vareabas?-
-Si Señor, además yo corrí,  hace mucho, después hasta cuidé adentro y afuera,(7) tengo 80 y pico años,
-¡¿ Como te llamá??,
-Lujan, Señor…………
-¿André?-

Escucha un tímido sí, como de quien dá una falta envido y  truco con tres cuatro, el Rana estalla, con el auto cruzado en la mitad de la calle, puteado por un enjambre de automovilistas nuestro Rana pelea con la puerta del auto para bajarse y abrazar al viejo.

-¡¡¡Andresito Lujan!!! Usté sí que era  buen jockey, usted le hacía sombra al Flaco Baratucci (8),  usté corría lo de Palacios en Buenosaire, te acordá de Carlos Varela, de Mario Loreto Carranza, todo te daban monta, hoy hay un premio con el nombre del Paisano Don Aurelio Palacio!!!!.-

 DonAndrés Lujan no deglute tanto verso, siempre fue hombre simple, sin tanta fantochada ni fanfarria, quizás por eso estaba allí, cuidando autos y al  ex portón cajetilla, todo a la vez, a los ochentaytanto, dos laburos a la vez, cuidador y jockey, siempre peón, como los grandes compositores del turf, artífices de campeones como el gran José Luis Martínez (9), claro, con distinta suerte.

El Rana deplora haberle dado solo un peso, puede darle mas, si tiene como doce en el bolsillo, por algo no había apostado. Por un grato recuerdo de hace 45 años es capaz de dar un brazo, pero teme apabullar u ofender a tan digo hombre.

Saluda afectuoso, cortés y delirante,
- Gracia Don André por todo lo que hizo por el turf rosarino….., -¿Se acuerda como se calentaba el Flaco si le agarraban la rienda o si le enganchaban lo estribo con lo espoline?,-

 Don Andrés Lujan asiente ansioso, sonriendo, seguramente volvió unos instantes a los madrugones, al calidoscopio multicolor de las sedas de las chaquetillas, al hedor sui géneris de las riendas sobadas, al caballar sudor rancio por las vitaminas y al pegajoso hedor del aceite verde y a la inquisidora balanza  Bianchi Legitima con aguja y sillita.

 Don Andrés Lujan queda sonriendo, mostrando un solo canino superior cariado,  el Rana sigue en su mundo a pesar de los bocinazos y puteadas.-

Sale en primera y sin cambiar de marcha varias cuadras, el motor es una tintorería, recuerda sonriente cuando los gitanos le pedían con su voz amortiguada al patriarca, que juegue los vales de la apuesta triple a Lujan, porque no era ladrón, afirmaban convencidos…….. los que del tema algo sabían
-¡¡¡¡VAJUGÁ LUJÁN VÁJUGÁ!!!!-
Recuerda y ahora hasta ríe, a los sicilianos de la redonda que jugaban en comunidad….., uno, el jefe, el as petiso entre los petisos sentenciaba en su media lengua cocoliche (10), a la hora de evaluar montas.
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡LUCANE, LUCANE E BUONO!!!!!!!!!!!-
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Normando Vicente Gimenez Cesati
 FishertonRosario Argentina, 30 de Diciembre del 2008-


GLOSARIO

1.-  Poeta,15 de octubre de 1910: Nacimiento en Parma (Italia) de Amieto Enrique Vergiati –Julián Centella. Se inició en la radiotelefonía ,Julián Centella,’. Su primer obra fue ‘Camino’ estrenada por el cantor Ignacio Corsini en 1937, produciendo luego ‘Claudinette, A mí me la contaron, La vi llegar, Lluvia de Abril, Portón, P’a los muchachos’ y varias más. ‘El hombre gris de Buenos Aires’ falleció el 26 de julio de 1974.
2.- Grandes hipódromos argentinos, Palermo y San Isidro
3.- Mancada: falta
4.- Embutidos no autorizados
5.-  Agente de Policía,
6.- Calle al revés, forma coloquial  carcelaria encriptada.
7.- Adentro: hipódromos oficiales, afuera: carreras rurales extraoficiales llamadas cuadreras
8.- Angel Baratucci, jockey , recordman rosarino, ganó todas las carreras en una reunión
9.- José Luis Martínez, el hepta campeón español de jinetes.
10.-Cocoliche, lengua hablada por inmigrantes italianos. Hoy el cocoliche es un recuerdo que persiste en el tango, la literatura y los libros de historia, aunque ha dejado rastros en el habla argentina.