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Categoría: La voz silenciada
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En el Municipio de San Lorenzo, Tamaraceite y Tenoya fueron los lugares que desde la llegada de los conquistadores acogieron mayor número de vecinos, pero en el siglo XX su papel se lo va a arrebatar el barrio de Guanarteme, situado en la periferia y frontero con el vecino municipio de Las Palmas de Gran Canaria. En este Barrio se va a asentar una población numerosísima a partir de la década de los años veinte del siglo XX, y será una zona de gran conflicto con el municipio vecino de la Capital, y a la postre el cordón umbilical que unirá a los dos municipios en cuestión; no sin antes atravesar por un sin fin de encuentros y negociaciones que no llevaron nunca a acuerdo alguno.

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Gráfico de la división parroquial en el año 1937, en donde la zona rayada, es la que desmembró de la nueva Parroquia de Tamaraceite. Esa zona rayada sería la que ocupara con posterioridad la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar en Guanarteme, fundada en enero de 1.938. Elaboración del autor.


La numerosa población que se asienta en Guanarteme será eminentemente obrera y relacionada con el trabajo en el Puerto de la Luz, es por esa circunstancia que los vecinos de Las Palmas de Gran Canaria, Cristóbal y Martín Saavedra Ramos pidieron una licencia para construir una Capilla en la Barriada de Guanarteme, haciendo constar que la destinarían para el servicio de sus habitantes, aprobándose su pedimento, en el Ayuntamiento de San Lorenzo, el día 20 de mayo de 1924.[1]

La población del municipio de San Lorenzo se dispara, sobre todo a partir de la década de los años veinte, aunque ya desde el año 1910 se inició su ascenso vertiginoso, y ello va a ser la principal razón para que en muy poco tiempo la antigua parroquia de San Lorenzo se fragmente en dos más: la de Tamaraceite y la de Tenoya, y poco después surgiría la de Guanarteme, escindida de la de Tamaraceite. Será la primera vez que los límites parroquiales no coincidan con los municipales, pues eso fue así desde el año 1681 hasta 1937.

Será a partir de la década de los años treinta del siglo XX cuando la necesidad imperiosa de crecer que tenía la Ciudad, por la zona de Guanarteme, va a llevar en poco tiempo a que la Capital se anexione el municipio de San Lorenzo, de una forma totalmente injusta y contra la normativa vigente de la Ley Municipal del año 1935. Para aquella ilegal anexión se hacía alusión a la citada Ley y ello se puede apreciar según escrito del Ministerio de la Gobernación de 30 de noviembre de 1939, no dándose cuenta que si se hacía alusión a la normativa en cuestión no iba a ser posible, legalmente, aquella decisión pero el momento de guerra y miedo colectivo hizo que nadie levantara la voz como ya se verá.

El 8 de diciembre de 1937 se crearon las dos mencionadas nuevas parroquias y sus límites serán: La Parroquia de Tamaraceite limitará al norte y al naciente con el mar y con tres parroquias de la Capital, que eran la de Nuestra Señora de la Luz, la de San Bernardo y la de San Francisco; al sur limitaba con la parroquia matriz de San Lorenzo, haciéndose constar que el pago de Almatriche seguiría perteneciendo a San Lorenzo por voluntad de su vecindario. Por el poniente lindaba con el Barranquillo de Jacomar, desde su desembocadura en el mar hasta el punto donde se le unía otro barranquillo que bajaba por el lado de poniente desde el pago del Toscón, quedando este último pago perteneciendo a la parroquia de Tamaraceite.

Estos límites parroquiales de la nueva parroquia de Tamaraceite no iban a estar vigentes durante mucho tiempo, debido a que dos meses después se crearía la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en Guanarteme, con lo que ambas parroquias se dividieron los límites antes citados, quedándose la de Guanarteme haciendo frontera con las parroquias de Las Palmas de Gran Canaria, antes citadas, y cubriendo su jurisdicción los pagos de reciente formación, como eran los de Las Arenas, La Minilla, Chile, Los Barrancos y la misma Barriada de Guanarteme, todos ellos de población obrera y muy relacionados con el Puerto de la Luz.

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Esta pequeña porción del plano de deslinde entre San Lorenzo y Las Palmas, representa el lugar exacto, en la Playa de las Canteras, que servía como referencia limítrofe. Exactamente se trata de la Peña la Vieja, que se encontraba frente a la caseta del amarre del cable telegráfico.


La mencionada Parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en Guanarteme, se fundó el día 29 de enero de 1938, siendo su primer párroco D. Andrés de la Nuez Rodríguez. [2]

Hasta el año 1937 los límites de la primitiva parroquia y Municipio de San Lorenzo recorrían sus barrancos: el de Tenoya, el del Guiniguada, llegando al Molino de Albiturría y siguiendo por los lomos que rodeaban a la Ciudad, comenzando por el Lomo de Apolinario y continuando por los Barrancos de la Ciudad, y a través de sus Arenales iba a terminar en la Playa de las Canteras, conocida anteriormente como Playa del Carmelita o también Playa de Tamaraceite, justo en la caseta de amarre del cable telegráfico que nos conectaba con la isla de Tenerife, justo frente a la denominada Peña la Vieja, monumento natural representativo de la citada playa[3], aunque antes de esa fecha los límites municipales llegaban hasta la misma Isleta y Puerto, ocupando toda la zona que otrora ocupara aquel legendario e importante cantón de Tamaraceite.

El día 19 de mayo del año 1937 el ingeniero-jefe de Obras Públicas de Las Palmas, D. Leonardo Nieva, hacía saber que la Junta Provincial del Paro había solicitado la declaración de utilidad pública de una autovía que iba a enlazar el Puerto de la Luz con Bañaderos (término del municipio de Arucas). La obra iba a repercutir en tres municipios como eran el de la Capital, San Lorenzo y el de Arucas, con lo que llevaría a la expropiación forzosa de diversos terrenos en los tres municipios. La autovía saldría de la explanada del Muelle del Castillo de Santa Catalina, atravesaría la zona de Arenales y cruzaría la carretera que iba del Puerto a Tamaraceite, cerca del Barranquillo de la Ballena, y continuaría por la última calle de la Barriada de Guanarteme, pasando su Barranco justo por la trasera de las instalaciones pesqueras, adaptándose al anfiteatro del Rincón, pasando justo por delante del Balneario de Cristo Rincón y todo paralelo a la costa, cruzando el Barranco de Tenoya por encima de Tinoca. [4]


Un poco de historia:

Nos habrá podido sorprender el topónimo de Playa de Tamaraceite pero aún hoy algunas personas mayores la recuerdan con tal nombre y es lógico pues era llamada la Playa del Barranco, haciendo alusión al Barranco de Tamaraceite o también llamado Barranco del Guanarteme, en alusión al Caudillo de Tamaraceite.

En la relación de lugares del municipio de San Lorenzo, hecha por Pedro de Olive en el año 1865, se nombran lugares cuya población estaba formada por un solo vecino, pero todavía no se menciona a Guanarteme pues por aquellos momentos tan sólo era un inmenso arenal despoblado. Hay que esperar a la década de los años veinte del siglo XX, como ya se ha dicho, para ver como comienza a despegar el poblamiento de la zona de la desembocadura de los Barrancos de Guanarteme y La Ballena, lo que se puede apreciar por los permisos de licencia de construcción, pedidos por diferentes vecinos al Ayuntamiento de San Lorenzo, con una gran alza del número de los mismos hacia el año 1924, lo que prueba que es el momento en que los asentamientos, en aquellos primitivos arenales, aumentan de forma vertiginosa.[5]

La población del sector de Guanarteme se disparará por esos años, y hacia 1930 tenía una población de 1.263 habitantes sólo en la Barriada de Guanarteme, a los que había que sumar las zonas colindantes de Las Arenas con 1.717, Guanarteme con 33 y la Minilla con 22 habitantes.[6] En conjunto se nos presenta, en la que hasta hacía pocos años era una zona de dunas prácticamente desierta, una población de 3.035 habitantes.

En la zona de Guanarteme también encontramos interesantes vestigios. El topónimo Guanarteme es una palabra de origen prehispánico que se usaba en Gran Canaria para denominar al rey de la tribu o cantón. En su origen fue denominado el Barranco del Guanarteme de Tamaraceite. Por ese motivo en dicho Barranco encontramos unas cuevas interesantísimas denominadas Cuevas del Rey, en honor a aquel Guanarteme de Tamaraceite.

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Detalles de las Cuevas del Rey, en donde se pueden ver diferentes entradas y una vista del interior, en la que se aprecian diferentes oquedades en el suelo, que podrían hacer la función de pequeños silos. Láminas del autor.


En tiempos del conquistador y gobernador Juan Rejón se decía: ”... los canarios venían en sus cuadrillas sobre la montaña, a vista del Puerto”. Aquella zona que se nombraba en las crónicas se trataba de la que estamos estudiando[7], en concreto los lomos o altos de Guanarteme.


Datos sobre economía:

De la importancia de la cantidad de agua que daba el Heredamiento del Dragonal baste reseñar una nota del Boletín del Amigos del País en donde se nos decía, en el año 1868, que “... para llevar a cabo la roturación del Istmo de Guanarteme, o también conocido como la Playa del Carmelita[8], se podían aprovechar las aguas que discurrían perdidas desde el Barranco del Dragonal”. [9] Las mismas aguas que sirvieron para paliar las necesidades de los pobladores de los valles más cercanos.

Y es que conforme avanza el tiempo la Jurisdicción de San Lorenzo ve disminuir su riqueza de aguas, abundante los siglos XV al XVII, y así en los años finales del siglo XVIII y comienzos del XIX se nos decía: “...uno de los mayores inconvenientes para conseguir un desarrollo agrícola es la escasez de agua, aunque se podría remediar esta necesidad abriendo minas”. [10]

En el año 1862 aparecía otro significativo aviso al respecto, animando a: “...la construcción de estanques en los terrenos bajos, capaces de salvar las cosechas de maíz, al menos en la primera plantación de este grano, y las leguminosas y tuberosas en los meses de marzo, abril y mayo. Después de haber bebido esos terrenos de Tamaraceite y desiertos hoy sobre Santa Catalina, podrían con el auxilio de grandes y pequeños depósitos, en las heredades particulares, proveer de dos cosechas al año. Volvamos nuestra vista en nuestro propio suelo a esos terrenos del distrito de San Lorenzo, puramente de secano y sin una fuente perenne, y ellos nos enseñan el prodigioso efecto de los depósitos de agua invernosa que sufraga a las dos cosechas periódicas de cereales y tuberosas, debidas a esa industria particular de los estanques en forma de lagunas que proveen a la agricultura de aquel país de frutos, verduras y árboles, y sus colonos conducen las aguas de los barrancos por medio de brazales o tomaderos, y nuestros contornos hasta Guanarteme, con raras excepciones, permanecen incultos cuando desde el Barranco por el Dragonal viene una acequia de poca capacidad que conduce aguas de aquel Heredamiento, y esa misma acequia indica el camino por donde puede y debe abrirse por asociación una más ancha, junto a aquella o separada, que con sus compuertas graduadas darían fácil entrada y paso a las aguas al Distrito de San Lorenzo, a Tamaraceite, a las Rehoyas y Llanos sobre Santa Catalina, donde hay preciosa tierra de trabajo e impediría la ruinosa emigración”. [11]

Desde el siglo XVI se prohibía extraer piedra de cal del Lomo Lugarejo, ya que era una zona rica en caleras, negocio que pervivió hasta bien entrado el siglo XX, demostrándolo el hecho de que son varios los vecinos que por la década de los años veinte solicitaban permiso para poder construir sus hornos de cal en Guanarteme, Chile o Las Arenas. [12]

En general, el Municipio de San Lorenzo no tuvo hombres relacionados con el trabajo del mar[13], salvo cuando comienzan a asentarse los nuevos pobladores de Guanarteme, pero aún así no faltaron los negocios relacionados con el mar que bañaba las costas del Municipio y así en el año 1879 sólo existían salinas en las Islas Orientales, producto de un gran valor no sólo para la salud sino como elemento indispensable para el importante negocio de la salazón del pescado que se daba en las islas.

En el año 1939 gente de Guanarteme subía hasta el pequeño Barrio de Chile, que hoy demanda auxilio debido a la gran especulación del suelo, en busca de leche de cabra a la casa de D. Martín Guerra.[14]

En cuanto a los aspectos políticos, en el año 1922 tenemos una lista de los alcaldes de todos los barrios del municipio de San Lorenzo: En Tamaraceite: Juan Amador Hernández, en la Montañeta: Prudencio Medina Santana, en Casas de Abajo: Domingo Montesdeoca Viera, en la Cruz del Ovejero: Pedro Montero Betancort, en Almatriche: José Hernández Perdomo, en las Arenas: Alejandro Alemán Guerrra, en los Barrancos: Antonio Sosa Hernández, en Guanarteme: Juan Henríquez Navarro, en los Lomos: Andrés Santana Domínguez, en las Rehoyas: Lorenzo Betancort Suárez y en la Paterna: Gregorio Bravo Pérez, todos ellos pertenecientes al primer distrito, en que quedó dividido el Municipio, y el segundo distrito quedó organizado de la siguiente manera: el Alcalde de Barrios del Pueblo de San Lorenzo: Luis Rodríguez Placeres, en Cuevas del Monte: Francisco Calderín Santana, en Román: Federico García Santana, en los Barriales: Antonio López Martín, en el Dragonal Alto: Francisco Santana Álvarez, en Dragonal Bajo: Antonio Moreno López, en Maipez: Antonio Sánchez Sánchez, en Siete Puertas: Miguel Lorenzo Vega, en los Barranquillos: Francisco Martín García, en el Toscón: Pedro Montesdeoca Viera, en el Acebuchal: José del Pino Domínguez Cárdenes, en Caideros: Francisco García Hernández, en el Corcovado. Francisco Hernández García, en el Mazapez: Gabriel Martel Navarro, en Tenoya: Manuel Acosta Santana, en el Asestadero: Andrés Acosta Medina, en Casa Ayala: Fernando Montesdeoca Santana, y en el Lomo de San Pedro: Francisco Ferrer Medina.[15]

La mención de estos Alcaldes de Barrio hará que muchas familias de los referidos lugares, se sientan parte de la historia de este Municipio, ya que entre estos datos pudieran encontrar algún antepasado y posiblemente sorprendan a sus propios familiares, con ellos recobramos el interés hacia este entorno y el deseo de preservar parte de la riqueza patrimonial del mismo.

De todos los Secretarios que pasaron por el Ayuntamiento de San Lorenzo, el que mejor recuerdo dejó fue D. Miguel Padilla, al que se le dedicó una calle en el Barrio de Guanarteme: la calle del “Secretario Padilla” que actualmente sigue denominándose así. En el mes de marzo del año 1924 ya llevaba 30 años desempeñando su labor de Secretario, y se le llama desde la Gobernación Civil para ver si pertenecía a algún partido político, pues en aquel momento se podía cesar a aquellos que presentaran dudas respecto a sus ideas políticas, pero la reacción del Alcalde de San Lorenzo fue la de ratificarle en el cargo.[16]

En referencia al tema de los distritos, el día 10 de noviembre de 1890, el Alcalde Constitucional de San Lorenzo, D. Fernando de Lezcano Acosta, hacía saber que según anteproyecto aprobado por la Junta Provincial del Censo Electoral, el Municipio quedaba dividido en dos distritos o secciones, denominadas Tamaraceite y Tenoya. Los locales en los que había que colocar las mesas electorales eran la Casa del Ayuntamiento, en el de Tamaraceite y en el de Tenoya sería la Casa que se utilizaba como Escuela de Niños de dicho pago.[17]

La línea divisoria de ambos distritos se extendía, “...partiendo de una línea de Norte a Sur, desde la desembocadura del Barranquillo de la Casa de Ayala y terminaba en el tomadero de agua del Molino de la Calzada por el lado Sur, dicha línea tocaba en los puntos intermedios del citado Barranquillo de Tenoya, Callejón de las Caballerías e iba a unirse con la calle del Asestadero y camino antiguo de Tenoya, continuando hasta la parte sur del Túnel, siguiendo la carretera hasta la Cruz del Ovejero, continuando hasta el Camino de los Regidores, que atravesaba el Lomo del Diviso, Cruz de la Cancela, Casa del Sardo, Casa del Lomo y continuaba por el Andén de Román, en la parte superior de las Canteras del Cabildo a unirse a Siete Puertas, en el filo de Lomo del Palomar”.

El distrito del Este contaba con una población de 1.743 habitantes, y comprendía: Guanarteme, Rehoyas, Almatriche, Tamaraceite, Rincón, Casa Ayala, Asestadero, Cangas, Cuevas Blancas y Dragonal.

Por su parte, el distrito del Oeste contaba con una población de 1.722 habitantes y comprendía la parte restante de Tenoya, Lomo de San Pedro, Toscón, San Lorenzo, Barriales, Altos, Cuevas del Monte y Siete Puertas.[18]

El día 22 de diciembre del año 1923 se reunía el Ayuntamiento de San Lorenzo, bajo la presidencia del Delegado de la Autoridad Militar, declarándolo disuelto. A continuación se hicieron nuevas elecciones, resultando elegido como Alcalde, D. José Rodríguez Díaz.

Hacía unos años que el Municipio había quedado dividido en nuevas secciones:

1ª sección: Tamaraceite, con la Montañeta, Casas de Abajo, y Cruz del Ovejero; correspondiéndole 2 vocales.
2ª sección: Rehoyas, con los Barrancos y Almatriche; con 1 vocal.
3ª sección: Los Lomos; con 1 vocal.
4ª sección: Guanarteme, con las Arenas; 1 vocal.
5ª sección: San Lorenzo, con Cuevas del Monte y Afueras; 1 vocal.
6ª sección: Dragonales Alto y Bajo, con Maipez; 1 vocal.
7ª sección: Siete Puertas, con Barranquillos; 1 vocal.
8ª sección: Acebuchal, con Caideros, Corcovado y Masapez; 1 vocal.
9ª sección: Toscón; 1 vocal.
10ª sección: Tenoya, con Asestadero y Casa Ayala; 1 vocal,
y 11ª sección: Lomo de San Pedro; 1 vocal.

En total lo formaban 12 vocales, que era igual al número de concejales.[19]

Será bien avanzado el siglo XIX cuando comienza un fuerte crecimiento de la ciudad de Las Palmas, fundamentalmente después de la construcción del nuevo Puerto, ya que de una población de 20.000 habitantes en el año 1887 se pasó a casi 45.000 habitantes en el año 1900, debiéndose aquel excepcional aumento a que muchas familias de otros lugares de la Isla se asentaron en aquella zona para intentar buscar una solución a sus problemas de subsistencia debida fundamentalmente a la crisis de la cochinilla.[20] En aquellos momentos, fundamentalmente desde mediados del siglo XIX, será cuando aumenten los roces e intenciones de anexionar parte del territorio de San Lorenzo a Las Palmas de Gran Canaria, al menos las zonas colindantes como eran los Arenales (un impresionante campo de dunas que se perdió con las grandes urbanizaciones del presente siglo), el sector de Guanarteme y los Barrancos que rodeaban a la Ciudad.

En concreto, sería la zona de Guanarteme la fruta de la discordia, en donde siempre se mantuvieron disputas en cuanto a los límites de separación de uno y otro municipio, no estando claros en muchísimas ocasiones, tanto es así que en diversos documentos de los siglos XVIII y XIX aparece, equivocadamente, la zona de Guanarteme como jurisdicción de la Ciudad.[21] En el resto de las ocasiones, Guanarteme aparece como pago de Tenoya o del lugar de San Lorenzo.[22]

En cualquier caso Guanarteme era, hasta la década de los años treinta del presente siglo XX, un inmenso campo de dunas apenas habitado por unos pocos vecinos, que perteneció al municipio de San Lorenzo hasta su desaparición como tal, pero apetecido por el municipio de Las Palmas por ser una zona demasiado importante para el crecimiento de la Ciudad. Muchos intereses se estaban jugando y el suelo en cuestión supondría una entrada de dinero descomunal para algunos habitantes de la Ciudad, muchos de ellos cercanos al Ayuntamiento de la Capital.

A pesar de todos los inconvenientes y trabas legales el Ayuntamiento capitalino no cejaba en su empeño, y en su Libro de Actas del año 1.890 se puede leer, entre otros acuerdos, lo siguiente: " ... los permisos de construcciones urbanas en propiedad particular, en la Isleta y Guanarteme, comprendidas en la zona de ensanche autorizado a esta Ciudad."[23]

Los mencionados permisos no eran legales en lo referente al sector de Guanarteme ni tampoco en Las Arenas, debido a que esa zona perteneció siempre a San Lorenzo, y evidentemente tuvieron que ser parados, ya que para solicitar permiso de construcción en la zona mencionada se tenía que acudir al Ayuntamiento de San Lorenzo, como en aquellos momentos ya estaban haciendo otros muchos vecinos.

Del extracto de acuerdos del Ayuntamiento de Las Palmas se puede entresacar, que el Alcalde de Las Palmas, D. Fernando Delgado y Morales, no concurrió a las pruebas oficiales del material móvil del tranvía que uniría la Ciudad con el Puerto de La Luz, por tener que asistir al deslinde y amojonamiento del término municipal por la parte de San Lorenzo (sesión del 18 de julio de 1890).[24] Como se puede ver, la revisión de la zona de separación de ambos municipios seguía siendo materia muy delicada, en la que los acuerdos eran imposibles. Por aquellos momentos el Alcalde del Municipio de San Lorenzo era D. Fernando de Lezcano Acosta.

Tendría que llegar el siglo XX, concretamente el año 1910, para que de nuevo aparezca el tema del crecimiento de la Ciudad, y en un semanario ilustrado se podía leer: “El crecimiento de Las Palmas se dilatará sobre la meseta de Las Rehoyas y Guanarteme, al llevarse a efecto el proyecto de la Barriada Carló."[25]

En la sesión del día 1 de agosto de 1922 del Ayuntamiento de San Lorenzo llega un comunicado del Alcalde de Las Palmas, D. José Mesa y López, en el que se podía leer el acuerdo del Ayuntamiento de Las Palmas, según la sesión del 14 de julio del citado año, sobre la nueva demarcación de ambos términos municipales, teniendo en cuenta la necesidad de incorporar a la Ciudad el ensanche del Puerto de La Luz hacia Guanarteme.

La moción fue hecha por el citado Alcalde, exponiendo también razones en pro de esta idea los concejales D. Jorge García y Roca Bosch, siendo aceptada la misma, procediendo a designar tres concejales que se encargarían de emprender las gestiones con el municipio de San Lorenzo. Se planteó su elección, en voto secreto, y de forma unánime son elegidos los concejales: Valle, Rodríguez y Millán.[26]

En la sesión mencionada del uno de agosto, el concejal de San Lorenzo, Señor Moros, manifiesta que la cuestión planteada por el Ayuntamiento Capitalino era consecuencia de los antiguos deseos de ensanchar sus límites, como lo venían haciendo los municipios de más importancia a costa de los que le rodeaban, sin que por el momento tuviera Las Palmas la categoría legal de aquellas poblaciones para poder ampliar sus límites. Por todo lo expuesto, y a fin de conocer las pretensiones del Ayuntamiento de la Capital, propuso que se formara una Comisión Especial en el seno del Ayuntamiento, ampliada con vecinos conocedores, no sólo de los límites actuales, sino también de todas las incidencias ocurridas a lo largo de tan antiguo pleito, con el objeto de dialogar con la Comisión de Las Palmas, y discutir sobre el terreno las pretensiones del Ayuntamiento de la Capital.

En San Lorenzo se propuso a los concejales: D. Manuel Cabrera Suárez, D. Daniel Mederos y D. Fernando Villegas, acompañados por los vecinos D. Juan Medina Nebot y D. Francisco Aguilar Alemán. El concejal D. Manuel Cabrera Suárez renunció a formar parte de la Comisión, alegando que los límites del término municipal eran tan claros y precisos que no dejaban lugar a dudas, pues se habían consignado con toda clase de detalles y aclaraciones en el acta levantada en el año 1891, después de ponerse de acuerdo las Comisiones formadas por uno y otro Municipio en aquel entonces.

El otro concejal aludido, D. Daniel Mederos, expuso que a pesar de la claridad del acta en cuestión, había personas en el ayuntamiento de Las Palmas que sostenían que la piedra del Agujerado, que en dicha acta figuraba como extremo de la línea divisoria, se encontraba situada próxima a la desembocadura del Barranco de Guanarteme y no frente a la Playa de Las Canteras, que es la que desde siempre se ha tomado como mojón divisorio, situándose junto a la caseta del amarre del cable, se refiere exactamente al cable submarino que iba a Tenerife, y que podemos ver en el Plano de deslinde de los términos municipales de San Lorenzo y Las Palmas, señalado como el punto M 1 (Ver plano a comienzos de este trabajo).[27]

Dicho punto extremo de la línea divisoria se encontraba muy próximo a la orilla del mar, según pudimos ver en el plano mencionado, cuya línea prolongada hasta la Cordillera había determinado siempre los límites del Municipio y el extremo de su Jurisdicción.

El concejal Moros, que había hecho la propuesta, le pide al concejal Cabrera Suárez que no se retire de la Comisión, debido a que al proponerlo tuvo en cuenta que ya había participado en la Comisión de los años 1890 y 1891 para fijar los límites de ambas jurisdicciones, por lo que consideraba importantísima su aportación en el nuevo litigio que enfrentaba, una vez más, a su Ayuntamiento con el de Las Palmas. El señor Cabrera Suárez insistió en su renuncia debido a que su avanzada edad no le permitiría estar recorriendo el término municipal, así como también insistió en la claridad con que fue determinada la línea divisoria, figurando en las respectivas actas todo lo relacionado con el amojonamiento, especificándose con toda clase de detalles, precisamente se había hecho así para evitar futuras equivocaciones, puntualizándose cuál era el punto denominado el Agujerado, haciéndose la aclaración de que el límite jurisdiccional desde el extremo norte de la Cordillera hasta la playa del mar era una línea recta en dirección a un peñasco próximo a la orilla de la Playa, que se encuentra frente a las Canteras.

Por tanto, consideraba: “... que ir a buscar el citado peñasco en la desembocadura del Barranco de Guanarteme, y no en las Canteras, no era admisible, ni puede ocurrírsele a nadie sostener aquella postura, y todo lo demás era capricho de un apasionado que quería hacerlo por la fuerza”. El mismo concejal, proponía que no se debería nombrar ninguna Comisión, debido a la claridad con que estaban especificados los límites municipales, y sí preguntarle al Ayuntamiento de Las Palmas que concretase y aclarase cuales eran sus verdaderas intenciones de ensanche, para que pudieran ser discutidas por la Corporación. En cambio, el señor Mederos considera indispensable la creación de la Comisión que iría a recorrer el terreno, en compañía de la Comisión creada en Las Palmas, y ante la reiterada negativa del concejal Cabrera Suárez se propuso para sustituirle al ya citado señor Moros.

Se le preguntó al Alcalde de San Lorenzo si se designaba o no la Comisión, y lo pasó a votación. Votaron de forma afirmativa los concejales: Mederos, Hernández, Villegas, Afonso, Moros y el Alcalde, manifestándose en contra: Cabrera Suárez y Cabrera Acosta, por lo que se acordó por mayoría nombrar la citada Comisión Especial y por elección, resultaron elegidos los concejales: Daniel Mederos, Fernando Villegas y Darío Moros, junto con los vecinos Juan Medina Nebot y Francisco Aguilar Alemán, por seis votos a favor y dos papeletas en blanco.

El señor Cabrera Suárez tomó de nuevo la palabra para que en vista de haberse designado la mencionada Comisión, la misma se concretara a mantener la actual demarcación, basándose en la ya mencionada claridad y sin que nadie permitiera ninguna segregación del término municipal al que representaban.

El concejal Villegas le contestó que la Comisión se limitaría a cambiar impresiones con su homónima de Las Palmas, estudiando sobre el terreno los deseos de aquella Corporación, para posteriormente informar a su Ayuntamiento, que era quien legalmente podía resolver lo que estimase conveniente, en presencia del informe de la Comisión.[28]

El documento anterior es sumamente interesante, pues no sólo nos aclara la claridad con que estaban confeccionados los límites de ambos municipios sino además la sinrazón del Ayuntamiento de Las Palmas, en su afán de conseguir la zona de ensanche, precisamente por Guanarteme, la barriada más populosa del Municipio de San Lorenzo, con lo que con su incorporación haría aumentar no sólo la extensión sino también el número de habitantes. También nos aclara que las antiguas pretensiones del Ayuntamiento Capitalino no las había podido satisfacer por la vía legal, debido a que si hubiera sido lo contrario no habría tardado tanto en conseguir lo que se proponía desde hacía tanto tiempo.

Volviendo a los límites, por la zona de Guanarteme, aún hoy, son recordados por los más ancianos, explicándonos que la frontera se encontraba exactamente a la altura de la hoy conocida como Playa Chica de las Canteras, en donde estaba situado el fielato, o dependencia en la que se tenía que abonar el canon o impuesto para poder pasar de uno a otro municipio.[29]

Lo cierto es que en el año 1922 comienzan a aparecer una serie de permisos para construir en la zona de Las Arenas y en Guanarteme, zonas que hasta aquellos momentos eran prácticamente un campo de dunas recorrido por caminos, como ya se ha visto en diversas ocasiones. Entre otras licencias de obras destaca, en la zona de Las Arenas, la solicitada por el vecino de Las Palmas, D. José Juan Mulet, para construir unos almacenes e instalar en ellos una fábrica de cerámica. Al no haber reclamación en el período de exposición de la misma, la Comisión de Fomento del Ayuntamiento de San Lorenzo le concedió la oportuna licencia.[30] Resulta curioso que en el año 1937, con ocasión del el comienzo de anexión de San Lorenzo a la Ciudad, era Alcalde de Las Palmas D. Antonio Juan Mulet, y entre los gestores estaba un tal D. Juan Mulet. También estaba entre los gestores el señor Melián Schamann, que se disculpó por no asistir a aquella sesión extraordinaria de anexión.[31]

¿Son demasiadas casualidades que tres de las personas que acuerdan la necesidad de la anexión, pudieran haber estado relacionadas con negocios y terrenos en San Lorenzo?

Sólo unas pocas casas de pescadores y las fincas de Dª. María del Pino Ramos y la muy antigua del señor Leacokc, entre otras, así como algún horno de cal, eran lo poco que en Guanarteme se podía encontrar a comienzos de 1922, y lo mismo sucedía en la zona de Las Arenas, pero se intuía el rápido desarrollo de aquel extraordinario campo de dunas y los intereses económicos eran un gran aliciente.[32] Será en 1923, cuando se multiplican los pedimentos de licencias para construir en la zona de Guanarteme, Las Arenas o en La Minilla, todas situadas muy cerca unas de otras, y así se continuará a lo largo del año siguiente, sumando entre ambos años más de cuarenta solicitudes de construcción, además de una capilla en lo que ya se conocía como la Barriada de Guanarteme, y una fábrica de fósforos en la zona de Las Arenas, que solicitó D. Augusto Thide, que iría localizada en un almacén propiedad de Carlos Diltmer.[33]

Vemos que en los primeros años de la década de los veinte es cuando las desembocaduras de los barrancos de Guanarteme y La Ballena, con todas sus prolongaciones, así como la zona de la Playa de Las Canteras y sus inmediaciones, o lo que es lo mismo, lo que se denominaba genéricamente como Las Arenas, comienzan a urbanizarse rápidamente, haciendo de toda la zona un núcleo importante de población.

Años después, y ya en la década de los treinta, el concejal Mateo Cubells pidió que se hiciera un comedor benéfico en Guanarteme, lo que prueba que gran número de los habitantes de la zona eran de una condición muy humilde. Toda la Corporación pidió que fueran tratados con "mucho cariño" los problemas que surgieran en Guanarteme, pues debido a su intenso crecimiento de los últimos años, había pasado a ser el núcleo poblacional más importante de San Lorenzo (hasta aquel momento lo había sido Tamaraceite). Con el crecimiento poblacional y urbanístico del sector de Guanarteme, crecieron a su sombra múltiples problemas de carácter urbano, los cuales era preciso encauzar y resolver, no sólo porque era una exigencia real y manifiesta sino para cortar los comentarios que se vertían desde la Ciudad, acusando al Ayuntamiento de San Lorenzo del presumible abandono de la mencionada Barriada. Todas aquellas acusaciones servían para especular sobre la conveniencia de que el referido núcleo de población fuera anexionado a Las Palmas.

El Alcalde de San Lorenzo, D. Juan Suárez González, en la referida sesión de su Ayuntamiento del día 7 de octubre, dijo textualmente: "La anexión es cosa que debemos evitar por todos los medios a nuestro alcance". Toda la Corporación aprobó lo dicho por su Alcalde.[34] Lo cierto es que alguien comunicó al Gobernador Civil las manifestaciones hechas por el Alcalde de San Lorenzo, y once días después era cesado D. Juan Suárez González mediante un telegrama remitido el 21 de octubre, que llegó del Gobernador Civil de la Provincia.

No acabó ahí la labor política del Alcalde en cuestión, pues en los años 1938 y 1939 volvió a desempeñar el cargo. Consultados los ancianos del Lugar, se dice que D. Juan Suárez González estuvo en prisión, pero un asunto personal entre el citado personaje y el Gobernador Civil permitieron su salida de la misma y su posterior vuelta a la alcaldía, pero el asunto es considerado tabú entre los encuestados, y debido a lo delicado del tema prefirieron no entrar en profundidades a la hora de ser entrevistados.[35]

Las dudas nos invaden y las preguntas afloran en nuestras mentes. ¿ Qué acuerdos se tomaron entre ambos personajes? ¿La anexión de San Lorenzo a Las Palmas, y su posterior acuerdo, pudieron ser una de las basas del Gobierno Civil para lograr sus fines?. Lo que debemos tener claro es que D. Juan Suárez siempre deseó mantener intocable a su municipio, pero posiblemente, las presiones y el miedo, en aquellos tiempos de violencia psicológica y física, hicieron mella en aquel hombre, que siempre defendió lo que creía, y así nos lo demuestran sus sinceras palabras, en la sesión municipal ya citada, donde pidió el no rotundo a los deseos de la Capital de anexionarse Guanarteme. Con un acuerdo o sin él, pasados unos meses, se hará realidad el largo deseo de la Capital aprovechando un momento de guerra.

En el Ayuntamiento de San Lorenzo, en la sesión del 21 de octubre de 1936, se acordó arrendar una casa en Guanarteme, que no excediera mensualmente de 110 pesetas el costo de su alquiler, para destinarla a Casa de Socorro, y así poder dar ayuda médica a aquellos ciudadanos.[36] La preocupación hacia Guanarteme, por parte del Ayuntamiento de San Lorenzo, no deja lugar a dudas, pero evidentemente eran momentos de grave crisis económica a nivel general, aunque San Lorenzo seguía haciendo frente a sus gastos, mejor que otros muchos municipios de la Isla, como nos lo demuestran los estados de las cuentas de aquellos últimos años. Sirva de ejemplo, lo referente al año 1936, en donde los ingresos hasta el 30 de noviembre ascendían a 244.439´61 pesetas, mientras que los pagos habían sido por valor de 240.171´43, dejando un remanente de 4.268´18 pesetas.

Como se puede apreciar, la Corporación de San Lorenzo afrontaba dignamente el aspecto económico, por lo que este motivo no pudo ser el esgrimido por el Ayuntamiento de Las Palmas, ni tampoco por la Gobernación Civil, para la "necesaria" anexión; y mucho menos, por el abandono mencionado del sector de Guanarteme, pues tampoco era válido sacar a relucir tan mezquinos argumentos, y para corroborarlo, en la sesión de la Corporación del 4 de noviembre, siendo alcalde de San Lorenzo D. Antonio Mateo Cubells, se acordó que se hacían indispensables los servicios benéfico-sanitarios para la Urbanización de Guanarteme, que formaba un solo grupo con las Urbanizaciones limítrofes de Las Arenas, La Minilla y otras, debido fundamentalmente a su enorme desarrollo, por lo que se hacía indispensable que el Ayuntamiento se ocupara día por día de los numerosos problemas que el mencionado aumento de población ocasionaba al municipio[37], y fue por ello, que en el mes de diciembre de 1936 se hizo un depósito en las arcas municipales de 125 pesetas para la contrata de la limpieza y recogida de basura del sector de Guanarteme.[38]

El misterio no se acaba, y el Oficial Mayor del Ayuntamiento de San Lorenzo denuncia la desaparición de varios documentos del Archivo Municipal, diciendo que desaparecieron durante la Comisión Gestora que había presidido el alcalde D. Juan Santana Vega, conocida como "Ayuntamiento Comunista", ya que “...las puertas permanecían abiertas hasta la media noche y se hicieron significativos desastres”.[39]

¿No es demasiada casualidad que desaparezcan los sellos y más tarde gran cantidad de documentos? Ello generaría un caos económico, debido fundamentalmente, a que en el Ayuntamiento capitalino se estaban dando permisos de construcción en la zona de Guanarteme y sus alrededores, operación que sólo el Ayuntamiento de San Lorenzo podía llevar a cabo. Había una serie de inocentes a los que había que culpar por aquel desaguisado, y no eran otros que el Alcalde D. Juan Santana Vega y otros vecinos afines a sus ideas políticas de izquierda, con lo que su sentencia no tardaría en llevarse a cabo.

En el año 1937 se va a dar comienzo a la anexión definitiva del municipio de San Lorenzo a su poderoso vecino de Las Palmas. Va a significar el punto de inflexión, de lo que hasta ahora legalmente había conseguido el municipio no capitalino, decantándose desde aquel momento, poco a poco, por las pretensiones del Ayuntamiento de la Capital, pero todavía sucederían muchísimos acontecimientos antes del momento definitivo de la anexión, muchos de ellos, llenos de misterio y de sospecha.

Según la Ley Municipal de 1935, en su Artículo 50, podemos leer: La Autoridad gubernativa no podrá intervenir de manera alguna en el nombramiento de concejales, ni en su suspensión o destitución, que sólo podrán ser decretadas por la Autoridad Judicial, salvo lo dispuesto en el Artículo 55 de la Ley de Orden Público.[40] Este artículo no se cumplió porque el Gobernador Civil fue cesando Corporación tras corporación hasta dar con la más débil, con la que cediera por miedo a los deseos de la Capital y así sucedió, obligándoles a firmar un documento que ni tan siquiera se les leyó. Simplemente se les ordenó que entregaran San Lorenzo.

Pero antes había que solventar un problema añadido, es decir, había que afrontar la urbanización de varias barriadas, con todos los numerosos gastos que ello acarreaba a la Corporación, para poder así cubrir todas las necesidades de la población que allí se había asentado. Se tenían que emprender las labores de abastecimiento de agua y luz, el alcantarillado, el asfaltado de las calles, la limpieza y muchos problemas más, a los que no se estaba acostumbrados por parte de un municipio, hasta aquellos momentos eminentemente rural y que pasaba, a partir de los años veinte y sobre todo en los treinta, a ser un municipio en donde la mayoría de su población era urbana: Barriadas de Guanarteme, Las Arenas, La Minilla, Lomo Apolinario, Schamann y Escaleritas.

La nueva situación se hacía angustiosa por momentos, pero había que dar el tiempo necesario para poder adaptarse a una situación muy novedosa, que a cualquier municipio le hubiese supuesto los mismos quebraderos de cabeza que le supusieron a San Lorenzo. Los diferentes organismos debían de haber orientado a la Corporación Municipal de San Lorenzo, y dar las facilidades que en aquellos momentos se necesitaban, pero no fue así, y todo ello sirvió para presionar y llevar a cabo la pretensión de Las Palmas de Gran Canaria.

No se pudo emprender un proyecto de matadero municipal en Guanarteme, confeccionado por el arquitecto, D. Fernando Delgado, cuyo coste ascendía a 26.345´38 pesetas, para lo que se pidió ayuda a la Junta Provincial de Paro, con el objeto que destinara algo de sus presupuestos para las necesidades más imperiosas del Municipio, pero no surtió efecto y la ayuda no llegó.

Curiosamente, sin embargo, la misma Junta Provincial de Paro fue felicitada por la Corporación de San Lorenzo, por la construcción de la vía que salía del Puerto de la Luz e iba hasta Bañaderos, atravesando las Barriadas de Arenales y Guanarteme. La felicitación se hacía, entre otras cosas, porque darían trabajo a las masas de parados que existían en San Lorenzo, Las Palmas de Gran Canaria y Arucas.[41]

Evidentemente, parece ser que los problemas de San Lorenzo no le importaban a nadie que fuera ajeno al Municipio. Parece que existiera una trama, bastante generalizada, para aburrir y minar las pocas fuerzas que pudieran quedarle a la Corporación no capitalina.

Tampoco el proyecto para el abastecimiento de agua a la Barriada de Guanarteme no se pudo llevar a cabo, debido a la imposibilidad económica, pero este problema no rompió la buena voluntad de la Corporación Municipal, que intentó buscar una alternativa más económica a las necesidades de la población de Guanarteme, y con fecha de 5 de julio, desde la alcaldía de San Lorenzo se escribe al Gobernador Civil, para que fuera atendida la petición de D. Miguel Gil González, que hasta aquellos momentos abastecía de agua a la Barrriada de Guanarteme de forma particular, y ahora deseaba obtener la requisa de doce azadas de agua de las represas denominadas de la Umbría o de la Cumbre, que él estimaba suficientes para el abastecimiento de aquella población, encontrándose dispuesto a pagar el precio que se estimara conveniente.[42]

Debido a los múltiples problemas de índole económico con que se encontraba el Ayuntamiento, era una solución factible, al menos de momento, hasta que la economía municipal saliera del bache lógico de aquellos momentos, donde los problemas económicos aparecían de forma generalizada en todos los municipios. El peremiso para llevar a cabo aquella solución no fue dado desde el Gobierno Civil.

Una prueba del aumento constante de población en las zonas de conflicto, fueron los permisos de establecimientos comerciales, que se multiplicaron a mediados del año 1937: fábrica de embutidos, un puesto de venta de leche y dos tiendas de comestibles en Las Arenas; en Guanarteme: dos carnicerías, carbonería, droguería, comestibles y la heladería de D. Ramón Verdú. También en el barrio de Chile la tienda de comestibles de Dª. María del Rosario Díaz Santana.[43]

Estaba claro que, dentro de la legalidad, jamás el municipio de Las Palmas hubiese conseguido lo que en aquellos momentos ya se había conseguido en los despachos, por medio del temor y haciendo llamadas reiteradas al patriotismo. Llevadas a cabo para solamente segregar de San Lorenzo las barriadas de Guanarteme, Schamann y Carló, así como las zonas de las Rehoyas, Lomo Apolinario y los Barrancos, que separaban a aquel Ayuntamiento de la Capital, que conducirían a llevar a cabo la vieja pretensión del ansiado ensanche y expansión.

Los núcleos que se citan, como los de mayor convivencia con la Capital, no estaban tan cercanos, como sucedía con: Rehoyas, Schamann o Lomo Apolinario. En el caso de Guanarteme, evidentemente, estaba cercano a la zona de Alcaravaneras, pero no hay que olvidar que había un campo de dunas y una frontera bastante bien definida, como se demostró en las diferentes reuniones de las comisiones para tal efecto, y como consecuencia de ello, hasta aquellos momentos nada se había podido hacer a través de la legalidad tantas veces mencionada.

También es verdad que la central de fluido eléctrico (la denominada CICER) estaba en la Jurisdicción de San Lorenzo, en concreto en Las Arenas, pero no era exclusiva del Municipio de las Palmas, sino que abastecía también a otros municipios, entre ellos a San Lorenzo, por lo que esgrimir esta razón tampoco era válido; y lo mismo pasaba con el nuevo cementerio, situado casi en la frontera de los dos municipios, pero dentro de la jurisdicción de San Lorenzo. Si Las Palmas no tenía lugar para la construcción de un cementerio en la zona norte, no era problema de San Lorenzo, aunque lo pudo hacer más al sur o en las misma zona de Las Isletas, ubicación, si cabe, mucho más lógica, pues estaba más cercano al Puerto de la Luz y además en un paraje deshabitado, y mucho más cercano a las zonas de población de la Capital que no disponían de ese servicio como era la Isleta y el Puerto. A pesar de todo el Ayuntamiento de San Lorenzo concedió el permiso para construir el cementerio poniendo como condición que sirviera a ambos municipios, al menos para la población más cercana del sector de Guanarteme y sus alrededores. Este permiso es muy sospechoso pues se aprovechó un momento de grave crisis económica y las presiones sobre San Lorenzo fueron muchas.

Los problemas de las nuevas urbanizaciones eran una auténtica sangría económica pero, poco a poco, se intentaban solucionar, y así se sacó a subasta el servicio de limpieza, recogida de basura y estiércol de la zona de Guanarteme, La Minilla, Las Arenas, Chile(barrio que se encuentra entre Guanarteme y Tamaraceite) y Los Barrancos.[44]

También desde la Inspección de Sanidad el día 6 de octubre del año en cuestión, se instaba al Ayuntamiento a que diera solución al problema de abastecimiento de agua a Guanarteme, debido a que al no haber una depuradora, existían gravísimas deficiencias.[45]

Después de repasar los problemas de la Corporación, volvemos atrás en el tiempo, y el 21 de enero de 1938 se nombró desde el Gobierno Civil a un nuevo Alcalde, que recayó en la persona del ya mencionado D. Juan Suárez González(aquel Alcalde que manifestó su oposición a la agregación de Guanarteme a Las Palmas, y a los pocos días fue cesado).[46]

El abandono que sufría el Municipio por parte de todos los Organismos, como ya hemos podido comprobar, era notorio y lo corroboran las palabras del Alcalde D. Juan Suárez González, al dirigirse al Gobernador Civil de la Provincia el 10 de junio de 1939, manifestándole el olvido que sufría su Municipio, por parte de la Junta Provincial del Paro: " ...a pesar de ser la de más población después de la Capital, la más extensa y una de las que más aporta al fondo denominado, Obras del Paro”.

Desde que se inició la vida del referido Organismo el Ayuntamiento de San Lorenzo tuvo una entrevista con su presidencia, presentado los problemas, lo que luego fue ratificado en petición formulada ante la aludida Autoridad, en la que se exponía la necesidad de la situación de las Barriadas de Guanarteme, Arenas, Minilla y otras, para que fueran vistas de cerca, pues siendo netamente obreras, no podían quedar sometidas en sus problemas de urbanización al régimen de contribuciones especiales, porque las posibilidades económicas de sus moradores eran malas y no era factible hacer frente a esos gastos. Por ello se realizaron gestiones para que el proyecto lo facilitase la misma Junta, por medio de sus técnicos, habida cuenta que con los medios que disponía San Lorenzo le sería harto difícil, incluso el proyectar las obras.

A pesar de todo, las diferentes Corporaciones Municipales intentaron llevar a cabo los cambios drásticos, que a nivel social y económico se les presentaban. Lentamente se les iba dando solución a las necesidades de una población en constante aumento, y así veremos como se presentó un proyecto para abastecer de agua a las Barriadas de Guanarteme, La Minilla y Las Arenas, confeccionado por el ingeniero militar D. Antonio González Medina.[47] El importe del mencionado proyecto, así como su puesta en práctica, supondría para el Ayuntamiento de San Lorenzo, un gasto de 610.439´38 pesetas, cantidad imposible de obtener por la Corporación pues, entre otras razones, no se podía hacer frente, con regularidad, a los pagos aplazados, por lo que había créditos sin pagar.

En la memoria presentada por el Alcalde de Las Palmas, D. Antonio Juan Mulet, al Gobernador Civil, referida a los años 1.936 a 1.938, se pueden entresacar datos muy interesantes para el tema de la agregación de San Lorenzo a la Ciudad de Las Palmas. En el capítulo VII, referido a las necesidades y peticiones pendientes de la Superioridad, podemos leer que entre los únicos asuntos pendientes en los departamentos Ministeriales, destacaba uno del Ministerio del Interior, que decía textualmente: " Expediente sobre incorporación de San Lorenzo al de Las Palmas, que reingresó en dicho Ministerio, subsanados los defectos señalados por la Asesoría Jurídica en 17 de marzo de este año, y cuyo urgente fallo es necesario por las consideraciones ya consignadas en esta Memoria."

Las mencionadas consideraciones se recogen en el apartado referido al ensanche del término municipal, que textualmente podemos leer: " Quien examine un plano de Las Palmas podrá observar a primera vista que, a partir del Barranco Guiniguada hacia el Puerto, parte de la Ciudad, totalmente urbanizada, la constituye una larga faja de terreno de OCHO KILÓMETROS de longitud por menos de uno de ancho. Es evidente que el ensanche normal de la población se halla estrangulado por los límites de otro término municipal, en una extensión longitudinal casi igual a la anterior, paralelos a la zona marítimo-terrestre. Desde hace muchos años el Ayuntamiento de Las Palmas ha planteado el problema de ampliación de su territorio a expensas del de San Lorenzo, cuyas edificaciones, por la parte de Guanarteme, se confunden con las del Puerto de la Luz.

Nunca se logró una fórmula que satisficiera al Ayuntamiento de aquel pueblo. Las Palmas necesita la agregación de ese territorio, no sólo para desarrollar su ensanche, sino también para urbanizar y sanear todos esos grupos de población limítrofes con Las Palmas, que carecen de los más elementales servicios de abastecimiento de aguas y alcantarillado; porque de nada sirve sanear el Puerto de la Luz si en las inmediaciones del mismo subsisten importantes barriadas obreras a cuyo Ayuntamiento le faltan recursos para higienizarlas. Pues bien; durante este último año triunfal se ha logrado llegar con el Ayuntamiento de San Lorenzo a una fórmula para la agregación total de aquel término municipal al de Las Palmas. El expediente, debidamente tramitado con todos los informes favorables, se halla pendiente de resolución en el Ministerio del Interior."[48]

La lectura de ambos textos nos aclara, en primer lugar, que desde el Ministerio del Interior se había rechazado el expediente de agregación, por defectos. Se mandó de nuevo el expediente, una vez fue revisado y mejor preparado por los asesores jurídicos del Ayuntamiento de Las Palmas, pero aún así era un asunto pendiente para el Ayuntamiento de la Capital, no totalmente claro en el año 1938, como se puede desprender de las palabras del Alcalde capitalino.

En segundo lugar nos aclara cuales eran las pretensiones del Ayuntamiento de Las Palmas desde hacia muchísimos años, pero ante la negativa de las sucesivas Corporaciones de San Lorenzo de doblegarse ante las pretensiones, apoyándose en las leyes al respecto, no se había podido llevar a cabo hasta aquellos momentos la tan ansiada agregación.

El marco soñado había llegado y la Dictadura fue el mecanismo que sirvió de apoyo a las viejas ilusiones de la Capital, permitiendo pasar por alto toda una legislación al respecto.

Los primeros momentos del nuevo régimen, con sus profundos cambios y la subordinación ciudadana en pro de una Gran España, sin olvidarnos del miedo colectivo y psicológico, fundamentado en cinco fusilamientos incluidos parte de una Corporación Municipal, y el respeto y temor que impone el marco de cualquier tipo de dictadura, permitieron hacer realidad lo que hasta ahora había sido una auténtica utopía.

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En la imagen se pueden apreciar los degradados y escasos restos de aquel inmenso campo de dunas de la zona de Guanarteme. Tristemente nada se ha hecho para conservar esta importantísima reliquia de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Lámina del autor.


La Capilla o Ermita de Guanarteme.

El asentamiento humano de gente humilde hizo que los hermanos D. Cristóbal y D. Martín Saavedra Ramos solicitaran una licencia para construir una capilla en la Barriada de Guanarteme, cuyo proyecto de construcción fue encargado al arquitecto E. Laforet y aprobado en sesión de 20 de mayo de 1924.[49] Aquella población sólo disponía de la capilla desde el año 1924, estando su Parroquia matriz a unos ocho kilómetros de distancia, por lo que a nivel religioso no estaban debidamente atendidos.

Antes de que se produzca la anexión, como ya hemos visto, se creó la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar, el día 29 de enero del año 1938, siendo su primer cura D. Andrés de la Nuez Rodríguez.

En el año 1936 ya se habían creado escuelas públicas de niños[50] en Guanarteme, concretamente en la calle letra E y otra accesoria en la esquina de las calles L y T, además otra de niñas en la calle letra E; en las Arenas existían dos escuelas accesorias en las calles 1 y 5. Vemos que las escuelas se multiplicaban, debido al descomunal aumento de población ya reseñado. Con ocasión de las fiestas de San Lorenzo, el día 22 de noviembre del año en cuestión, se reunieron en el templo parroquial los alumnos y alumnas, con sus respectivos maestros y maestras, de las 30 escuelas de la Jurisdicción.[51]

Es el año en que aparecen las listas de los trabajadores que abandonaron sus puestos de trabajo, debido al miedo que les produjo el cambio de régimen político y posiblemente por estar relacionados con algún sindicato de izquierdas, y en aquellas condiciones estaba el maestro nacional de San Lorenzo D. Bartolomé Hernández, que tenía su domicilio en Tamaraceite. [52] No todos abandonan sus puestos de trabajo, y en el mes de noviembre, a pesar de ser de ideas contrarias a los militares sublevados, hubo un expediente tramitado por el Presidente del Círculo Socialista de la Minilla, en Guanarteme, para que se subvencionara a las escuelas particulares creadas en aquella barriada. Desde la Alcaldía se acordó conceder 125 pesetas para el colegio particular Agustín de León, sito en La Minilla, pasando a denominarse “Colegio particular Largo Caballero”. En el mes de noviembre desde la Alcaldía se anunció que dicho colegio no recibiría más ayudas de la Corporación.[53] Con fecha 11 de enero de 1937 se informaba desde el Ayuntamiento de San Lorenzo que “no existen actualmente grupos escolares ni institutos con nombres anticatólicos o antipatrióticos”.[54]

En 1929 con relación a asociaciones recreativas aparece el círculo de La Amistad que fue inaugurado en el año 1915 pero que hubo años en que no funcionó, además también estaba La Juventud de Guanarteme. En el año 1932 se suma la Sociedad Apolinario, situado en el Lomo Apolinario y en el año 1933 aparece el Círculo de Tamaraceite.

A 19 de agosto de 1935 existían en el municipio de San Lorenzo ocho casinos y círculos de recreo, los ya mencionados de La Amistad, Círculo de Tamaraceite, Sociedad Apolinario, a los que se unieron el Club Central de la Barriada Apolinario, el Círculo Rehoyano de Las Rehoyas, Armonía de la Barriada de Guanarteme, Círculo de Tenoya y La Unión de un Pueblo de Schamann.[55]

En la relación de las salas de cine, el Cine Guanarteme, situado en la barriada del mismo nombre, en el año 1936 ofrecía sus servicios a aquella población. Así, el 27 de marzo, con relación al mitin que solicitaba José Morán Cabrera, como presidente de la Agrupación Federal de la Barriada de Guanarteme, pedía que se le concediera autorización para celebrarlo el día 29 del mismo mes, en la Plaza pública de la citada Barriada, o en su defecto en el Cine Guanarteme[56]; siendo también mencionado el día 9 de abril cuando el presidente de Radio Comunista de Las Palmas pidió un permiso al Gobierno Civil para que Rafael Roca Súarez diera una conferencia sobre “La Unión Soviética y la dictadura del proletariado” en el referido local[57], en ambas ocasiones D. Miguel Medina Nebot, como Alcalde de San Lorenzo, había autorizado dichos actos por entender que no había causa alguna que lo impidiera. Los cines de la jurisdicción de San Lorenzo fueron muy utilizados en aquellos momentos por los partidos republicanos y de izquierda y así, en el ya mencionado Cine de Tenoya se celebró un mitin del Frente Popular el día 4 de abril.[58]

Parece ser que el Barrio de Guanarteme fue un foco de partidarios de la izquierda en aquellos tensos momentos ya que también hubo en dicha zona una “Radio Comunista” que el día 7 de mayo solicitó el correspondiente permiso para poder contestar a las preguntas que el público les hiciera sobre el tema referente a la Unión Soviética.[59] Cosa lógica debido a que era un barrio de trabajadores relacionados, fundamentalmente, con el Puerto de la Luz y con ello tenían acceso a escuchar las noticias que les llegaban de países contrarios a la dictadura militar*.

Juan Francisco Santana Domínguez
Doctor en Historia

* Parte de este trabajo aparece publicado en le libro “Historia del Municipio de San Lorenzo: Recuperando la Memoria Histórica”, del mismo autor.


[1]  A.A.L.P.   Libro de Actas del Ayuntamiento de San Lorenzo: Abril de 1924 - Febrero de 1925. f.  15v.
[2]  Guía de la Diócesis de Canarias:  Año 1977.  Suplemento del Boletín Oficial,  f.  66. 
[3]  A.A.L.P.   Planos de deslinde de los términos de Las Palmas y San Lorenzo.  Sección de Urbanismo.
[4]  Boletín Oficial de la Provincia de Las Palmas.  Nº  59,  de 19/5/1937.
[5]  A.A.L.P.  Libro de Actas del Ayuntamiento de San Lorenzo: 1923 - 1924.   f.  69.
[6]  A.H.P.L.P.  Gobierno Civil.  Diciembre de 1939.  s.f.
[7]  ABREU  GALINDO,  J.  Historia de la conquista de las siete islas de Canaria.   Cap.  XI.
[8]  QUINTANA Y LEÓN,  J. de.:  La Capital de la Provincia de Canarias.   pp.  164 y ss.  Las Palmas.
[9]  Boletín de la Sociedad Económica de Gran Canaria. Nº  73,  p.  144,  30/9/1868.
[10] HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, G.:  Estadística de las Islas Canarias 1.793 - 1.806 de Francisco Escolar y Serrano.  Cuadernos Canarios de Ciencias Sociales Nº  11,  p. 315,  Las Palmas de G. C.  1.983.
[11] Boletín de la Sociedad Económica de Gran Canaria.  Nº  3,  pp.  20  y  ss,  de 31 de marzo de 1862.
[12] A.A.L.P.  Libro de Actas del ayuntamiento de San Lorenzo: 1922 - 1923.  fs. 37r-38r.
[13] B.O.P.C.   Nº  30,  de 11/3/1850.
[14] Ibídem.  Marzo de 1939.  s.f.
[15] A.A.L.P.  Libro de Actas del Ayuntamiento de San Lorenzo: 1922-1923,  fs. 3 y ss.
[16] A.A.L.P.  Libro de Actas de San Lorenzo: junio de 1923 a marzo de 1924.   fs. 86v-88v.
[17] Ibídem.  Nº 141, de 24/11/1890.
[18] Ibídem.  Nº 10,  p. 2, de 22/1/1.892.
[19] Ibídem.   1.923-1.924.  fs. 58-65.
[20] QUINTANA NAVARRO, F.: Pequeña Historia del Puerto de Refugio de La Luz. Las Palmas 1985, p.60.
[21] A.H.P.L.P.  Manuel Román Falcón.  Nº  1.799,  fs.  284r-286r.
     A.P.S.L.  Libro de Bautismos.  Nº 2,  f.  24.
     Ibídem.  Nº  4,   f.  194.
[22] A.P.S.L.  Libro de Bautismos.  Nº  2,  f.  105.
     A.H.P.L.P.  Manuel Román Falcón.  Nº  1.802,  fs.  220v-222v;   Nº  1.803,  fs.  43v-47r;   Nº  1.807, fs.  170r-173r. 
[23] A.A.L.P.   Libro de Actas del Ayuntamiento de Las Palmas: Año 1890.  fs. 122-123.
[24] B.O.P.C.   Nº 109,  de 10/9/1890.
[25] Canarias Turista.  Semanario Ilustrado.  Nº  17, de 29/5/1910.
[26] Ibídem.  Libro de Actas del Ayuntamiento de Las Palmas:  Año 1922.   f. 130.
[27] A.A.L.P.  Departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Las Palmas. Material deteriorado y olvidado en un rincón.  Pude acceder a él, después de  que nadie supiera darme ningún tipo de información al respecto, gracias a un antiguo empleado que lo recordaba.  Me facilitó, amablemente, varias fotocopias de los Planos de deslinde de ambos municipios.
[28] Ibídem.  Libro de Actas del Ayuntamiento de San Lorenzo: 1922 - 1923.  fs.  28v y ss.
[29] Documento Oral recogido a  D. Jesús González Arencibia,  Dª Juana Alfonso González, ambos tristemente fallecidos y a  D. Francisco Díaz Falcón, entre otros.
[30] Ibídem.  f.  37.
[31] Ibídem.  Libro de Actas del Ayuntamiento de Las Palmas. Año 1937. Sesión Extraordinaria del  día      27/10/1937.  f. 224.
[32] Ibídem.   fs. 37-38;   Años 1924 - 1925.  f. 90.
[33] Ibídem.  Libro de Actas del Ayuntamiento de San Lorenzo. Años 1923 - 1924. fs. 11r-98v    (permisos de construcciones);   Años 1924 - 1925,  fs.  5r-15r.
[34] A.A.L.P.  Libro de Actas del Ayuntamiento de San Lorenzo: 4/9/1936 - 14/6/1937.   fs.  31v-33r.
[35] Manifiesto oral de D. Jesús González Arencibia  y otros, que prefirieron mantener el anonimato.
[36] B.O.P.L.P.    Nº  103,   de  30/8/1937.
[37] Ibídem.  Sesión de  4/11/1936.
[38] B.O.P.L.P.   Nº  103,  de 30/8/1937.
[39] A.A.L.P.   Libro de Actas del Ayuntamiento de San Lorenzo: 4/9/1936  a  14/671937.    f.  48v.
[40] Gaceta de Madrid. Diario Oficial de la República.  Nº  305,  p.  902,  de 1/11/1935.
[41] B.O.P.L.P.   Nº  104.  Sesiones de  7/5/1937  y  19/6/1937.
[42] A.H.P.L.P.  Gobierno Civil.  Julio de 1937,  s.f.
[43] A.A.L.P.  Libro de Actas de San Lorenzo:  Junio a noviembre de 1937.  Sesión del 5 de agosto.
[44] Ibídem.
[45] Ibídem.  f.  82v.
[46] Ibídem.  f.  21r.
[47] Ibídem.  fs.  3v-10v.
[48] MULET,  A. J.   Las Palmas. Ayuntamiento: Dos años de labor nacional-sindicalista (1936 - 1938). Memoria presentada al Excmo. Gobernador Civil por el Alcalde-Presidente, camarada Antonio Juan Mulet.  pp. 25  y 33.  Edita  Ayuntamiento de Las Palmas.
[49] A.A.L.P.  Libro de Actas del Ayuntamiento de San Lorenzo:  1924 - 1925.   f.  15v.
[50] B.O.P.C.  Nº 8,  p.  13,  de 8/1/1936.
[51] A.H.P.L.P.  Gobierno Civil: Orden Público. Nº  3,  noviembre de 1936.  s.f.
[52] Ibídem.  Negociado  3º. Julio de 1936.
[53] A.A.L.P.  Libro de Actas de San Lorenzo:  4/9/1936  a  14/6/1937.  fs.  41r-41v.
[54] A.H.P.L.P.   Gobierno Civil    Nº 3,  enero de 1937,  s.f.
[55] Ibídem.  Documentación sin clasificar referente a San Lorenzo.  Sección Hacienda: Arbitrios.
[56] Ibídem.  Carpetilla del mes de marzo de 1936,  s. f.
[57] Ibídem.   Abril de 1936.
[58] Ibídem.
[59] Ibídem.  Mayo de 1936.