×

Advertencia

Uso de cookies - Unión Europea

En esta web usamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos y publicidad de interés.

Ver la Directiva sobre la privacidad y las comunicaciones electrónicas

El uso de cookies ha sido rechazado.
Imprimir
Categoría: La voz silenciada
Visto: 3522
Bastante cercano al Toscón, cruzando la parte baja del Barranco de Lezcano encontramos el topónimo de Las Mesas. Se trata del nombre de un barrio urbanizado muy recientemente pero sin embargo desde el punto de vista toponímico tiene una notoria antigüedad. Cuando tratamos de hacer un estudio sobre la toponimia nos fijamos en los otros topónimos que se nombran al hablar de sus límites y así podemos ver como muy cercana a esta zona es donde se encontraba enclavada la legendaria Ermita de Machicao. Lo primero que vamos a hacer es localizar el topónimo Machicao y en tal sentido debemos fijarnos en la zona de Tamaraceite y sus alrededores, pues entre los primeros beneficiados en los repartimientos de tierras, una vez terminada la conquista de la Isla a finales del siglo XV, van a estar los grandes capitanes como los Siverios, Moxicas, Lezcanos o Machicaos, que eran poseedores de grandes cantidades de tierras y aguas en muchos lugares de la isla de Gran Canaria.

Vemos que entre los conquistadores que reciben importantes lotes de tierras estaba Fernando Machicao, aunque en escritos del año 1517 se le nombraba como Bachicao, para que con posterioridad a aquella fecha se le vuelva a conocer como Machicao. Este era un personaje  muy poderoso desde el punto de vista económico, y como prueba de ello baste decir que en el año 1514 hacía un gasto en ropa por valor de 31.867 maravedises.

Entre los diferentes lugares de la Isla en donde tenía posesiones  Fernando Machicao estaban el margen izquierdo del Barranco del Guiniguada, en donde poseía cultivos de caña de azúcar, y Tamaraceite, y yo me inclino a pensar que tenía una hacienda pasado el casco de Tamaraceite, en la zona del Barranco de Jacomar o muy cercana a éste, ya que entre sus criados estaba Marcos de Jacomar, así como encontrarnos en la citada zona con la mencionada Ermita de Machicao, en terrenos que pertenecieron a aquel personaje. Construida posiblemente por ser una zona de paso obligado hacia el noroeste de la Isla, posibilitando la oración y el descanso de los caminantes.

Fernando Machicao contrajo matrimonio con Constanza Yerbas, y tuvieron seis hijos, dos varones y cuatro hembras. Juntos fundaron una capellanía hacia el año 1532. Su Ermita de Machicao lindaba con los terrenos de Juan Pérez Bonales, y por la parte de abajo lindaban con la Casilla “...que dicen del Capitán Domingo Suárez, vecino de la Vega, que llaman la Mesa de Arriba a dar al Barranco de Tenoia y cordillera abajo que va a dar a la Mesa de Abajo, por la tosca que está por encima del andén derecho al barranquillo, y abajo a dar con los Cardones”. Vemos como en aquellos años del siglo XVI el actual el topónimo de Las Mesas se dividía en dos partes, una alta y otra baja y serían unos terrenos que pertenecieron a algún personaje apellidado Mesa.

Fernando Machicao también dispuso de terrenos en el Pueblo de San Lorenzo, en concreto se trataba de 16 fanegadas situadas frente a la Iglesia, y eran conocidas como el Llano de Machicao, pero la curiosidad no es ahora la mencionada Ermita sino que es la que nos ha servido de referente en la búsqueda de datos sobre el topónimo de Las Mesas. La curiosidad nos llevó a preguntarnos sobre el origen de este topónimo y buscamos, cuando teníamos bastantes menos años, un lugar con unas mesas para poder sentarnos alrededor de nuestros asaderos, pero evidentemente nunca pudimos encontrarlas ya que no tenían nada que ver con lo que en principio pensábamos, pero con el paso de los años en la infatigable búsqueda de datos para poder llevar a buen fin el trabajo sobre el Municipio de San Lorenzo.

El paso del tiempo en la investigación nos llevó a encontramos con unos documentos que hacían alusión a unas tierras que pertenecieron a la familia de los Mesa, ya en el año 1671 el matrimonio formado por Juan González Domínguez y Juana Suárez de Medina, vecinos de Tenoya, hablaban de sus tierras en Las Mesas de Arriba que heredaron de Pedro Suárez, suegro y padre respectivamente del mencionado matrimonio que había sido poseedor de un considerable lote de tierras en toda esta zona.

Uno de los límites de Las Mesas era el Barranquillo de Bonales, otro topónimo relacionado con el apellido de uno de sus primeros moradores, concretamente de Juan Pérez Bonales que vivió en esta zona, a caballo entre los  siglos  XVI  y XVII. Las posesiones de este hombre no se limitaban al Barranquillo sino que tenía tierras en el lomo y llano,  ya que Pedro Suárez tenía unas tierras en el año 1637  “...que lindaban por un lado con las que habían sido de Juan Pérez Bonales y por otra parte el Barranquillo de Jacomar y por arriba el Lomo de las tierras de Juan Pérez Bonales”.

Magdalena de la Cruz, viuda de Bonales, junto con Juan Hernández Castellano, con el que se había casado, vendieron en el año 1641 unas treinta fanegadas de tierra “...en donde dicen Los Guirres”, que habían pertenecido al difunto Juan Pérez Bonales, al mencionado Pedro Suárez que era labrador y vecino de Tamaraceite, que lindaban con las tierras de Francisco González Rapadura a las que a su vez las dividía el Barranquillo de la Ermita de Machicao y por abajo se encontraba el Camino Real que iba a Arucas.

En una partida de bautismo del año 1687 se habla de Las Mesas, en donde vivía el matrimonio formado por Manuel García y María Salgado, siendo a comienzos del setecientos cuando ya son varios los vecinos que allí se asientan: Juan García y Dominga de Aguilar, Juan Lorenzo, Pedro Marrero, entre otros.

Otro personaje que posiblemente tenga mucho que ver con esta incógnita, y si no es él tuvo que serlo alguno de sus antepasados, se trata de D. Agustín  Yaguez de Mesa, personaje  que fue Alguacil Mayor Ejecutor  de  la  Real  Audiencia  de la Isla y heredero de D. Juan Gallegos de la Guerra, al que se le tuvo que pagar un tributo en el año 1739 cuando Juan Lorenzo vendió unos terrenos “...donde llaman las Casillas de las Mesas”, que lindaban por abajo con el Barranquillo de Bonales y a los lados la tierras de Francisco Rodríguez y Feliciana de Acosta.

En  el año 1641 se nos habla de unas tierras en Tamarazaite: “... donde dicen Los Guirres ... veinte o treinta fanegadas, lindan con una parte tierras de Francisco González Rapadura, vecino de Tenoya, que las divide el Barranquillo de la Ermita, de dicho barranquillo arriva a dar a la vereda del atajo que va a Arucas y por abajo el Camino Real de Arucas y por otra parte el lomo arriba de la Ermita de Machicao...”.

En el año 1678 D. Miguel de Angulo Figueroa, que había sido Gobernador de Armas de la Isla, y su esposa Dª. Mariana de Arce y Castilla impusieron unas misas sobre un cortijo de 50 fanegadas de tierras labradías que tenían en Tamaraseite, lindaba con el Camino Real que iba a Arucas y por abajo con las  tierras  del  Barranquillo de Jacomar a dar al Lomito de los Negros, tierras del Caserón y Llano del Inquisidor y más abajo la Hoya de Cuevas Blancas, todas estas tierras eran contiguas unas con otras. Por la parte de arriba lindaban con las tierras “que dicen de la Ermita de Bachicao”. Se hace alusión a muchos topónimos cercanos a Las Mesas, debido a que nos sirven de referentes para distinguir los poseedores de tierras de la zona.

Por aquellos años la cercana Ermita de Machicao era muy conocida y la ponían de referencia en las ventas de tierras, y así aparecerá en multitud de documentos a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Baste como ejemplo uno de los documentos que hablan de la expropiación de los Jesuitas del año 1767, en el que éstos tenían tierras en el "Llanete del paraje de la Ermita de Machicao".

En el año 1781 D. Francisco Díaz de Castro y Dª Ana López de Castro, vecinos del Lugar de San Lorenzo, manifiestan su deseo de fundar una capellanía de misas y que éstas se digan en la Ermita de San Pedro, en el altar de Nuestra Señora de la Encarnación de Tenoya, con la finalidad de aumentar el culto. La fundaron poniendo como seguro de pago sus tierras de sequero en Tamaraceite, en concreto se trataba de  cinco fanegadas en su cercado de  Calzones, que lindaba por la parte de arriba con una capellanía perteneciente al presbítero D. Domingo Naranjo, que eran divididas por un “barranquillo que baja de Las Mesas, filo lomo abajo a dar con las que goza D. Juan Marrero, por abajo nuestras tierras, las divide una vereda que baja del Toscón para Tenoya, que dará un año con otro treinta fanegadas de grano.

En el año 1897 se citan unos 157 topónimos habitados muchos de ellos tan sólo por una familia pero no se cita a Las Mesas. En aquel año no había nadie viviendo en este lugar.

La población estable del pago de Las Mesas nunca fue significativa y prueba de ello es que en el Nomenclator de 1930, e incluso en el de 1940, no se nombra este pago, y en cambio se nombran otros en donde sólo viven dos habitantes, como por ejemplo Hoya Ponce. Actualmente  es un barrio en continuo aumento, salpicado de casas terreras, tipo chalet, y con una población que generalmente se traslada cada día a sus diferentes lugares de trabajo, haciendo la función de un barrio dormitorio.

Juan Francisco Santana Domínguez
Doctor en Historia

NOTA: Este escrito se lo quiero dedicar a dos alumnas del IES Cairasco de Figueroa que viven en Las Mesas, y que el día que expuse en su instituto me comentaron que si les podía decir el origen del topónimo del lugar en donde vivían. Les dije que en unos días tendrían colgado en la página Web una serie de datos que podrían interesarles. Gracias por vuestro interés.