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Categoría: La voz silenciada
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El cantón de Atamarasaid

Su extensión y significado en el contexto insular.

Adeum, primer personaje de nombre conocido relacionado con este lugar.

Lugar de importantes asentamientos de canarios.


Modificaciones en la Ermita del Lugarejo

Los años 1645, 1702, 1744, 1746, 1755 y 1862

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La Fiesta de San Lorenzo

Primeros momentos. Donación de terrenos para la ermita y para la plaza.

5/8/1827 la Alcaldía ordenaba arreglar el camino que venía de la Ciudad porque si así no se hacía “a la fiesta del Santo temerán muchos venir”.

Del Gobierno Civil llega un comunicado, el 23/1/1865: “Siendo potestad de la autoridad el conceder la autorización de lanzar voladores con motivo de festividades, le prevengo tomo disposiciones convenientes para que no se venda un solo cohete o volador en ese Pueblo sin que usted sepa a quién y para qué, que la omisión la castigaré con severidad. En ese Pueblo El Jorobado es el que se dedica a fabricar voladores. A este sujeto es a quien debe usted dirigirse y hacerle saber la obligación de cerciorarse de la persona o personas a quién vende los voladores”. Le contesta el Alcalde de San Lorenzo que notificó esa orden a D. Pedro Rodríguez, persona que firmó muy bien.

El 26/7/1879 la economía municipal no era muy boyante y el Ayuntamiento acordó “que del capítulo de imprevistos se tomaran 20 pesetas que se entregaron al concejal D. Antonio González Naranjo para que las invirtiera en lo que considerara preciso para atender a la Fiesta del Patrono, tanto la víspera como la fiesta y lleve el orden y el cuidado de la plaza y puestos públicos que puedan colocarse en la misma según costumbre, para lo cual se pondría a sus órdenes al Municipal de este Ayuntamiento y además se asociaría del Alcalde de Barrios”.

El 12/3/1888, se concluía la nave lateral de la Iglesia que presentaba menor altura y se emprendieron las mejoras de la otra nave, con un presupuesto de 500 pesetas, aportando el vecino Antonio Sánchez la mitad de lo presupuestado, que había sido reunido a base de limosnas aportadas por el vecindario.

En esta ocasión fue el Ayuntamiento de San Lorenzo el que aportó la cantidad que faltaba para poder dar comienzo a la obra, entregando 100 pesetas de su presupuesto municipal, que en principio estaban destinadas para fuegos artificiales que se utilizarían en la fiesta de San Lorenzo, pero al darse la circunstancia de que los vecinos los habían comprado con sus ahorros, decidieron invertir la partida en las obras de reparación de las naves laterales.

En 1899 ya se disponía de una Comisión de Festejos y en tal sentido el Ayuntamiento acordó darle autorización para que contratara con el director de la Banda de Música de Arucas “las tocatas para la Fiesta del Patrono San Lorenzo”.

En 1914 las Fiestas de San Lorenzo tuvieron un acto muy especial cual fue una proyección de cine al aire libre y por ello se acordó, por el Ayuntamiento, que se adeudaba a D. Pascual Salmerón García los gastos que habían ocasionado el transporte, la instalación y el regreso del cinematógrafo a la Ciudad.

En 1667 se reunieron 27 reales de limosna cuando San Lorenzo fue en procesión a la ciudad de Las Palmas para aplacar alguna epidemia o sequía que azotaba a la Isla, o bien para que la presencia del Santo ayudara a recuperar al Obispo D. Bartolomé Ximénez, que había sido víctima de un envenenamiento en el citado año.

Flores, fuegos y grandes cantidades, dependiendo del año, para la Fiesta de San Lorenzo: 1645 a 1687.

El 12/8/1741, el Capitán D. Juan González Travieso y su esposa Dª Ana Xuárez de Fleytas se impusieron a perpetuidad, cada 10 de agosto, “...fecha en que se celebraba la fiesta de San Lorenzo gracias a las limosnas de algunos vecinos piadosos, y considerando que la Iglesia no tenía suficientes tributos y rentas para pagar las fiestas del Santo y debido a ser dudosa su continuidad por ser los devotos hombres pobres, quería asegurar y mejorar las fiestas del Santo para que nunca faltaran.”, para ello sus herederos debían de pagar anualmente dos ducados, o lo que era lo mismo 22 reales para la misa cantada, veinte reales al predicador del sermón, seis reales y dos cuartos para cubrir los gastos de incienso y veinte reales que se gastarían en cera. Para ello fundó un Patronato y lo impuso sobre sus bienes.

El 30/7/1851, una carta del cura de San Lorenzo, D. Pedro Manuel Suárez, dirigida al Obispo en donde le comunicaba que se había enterado por unos vecinos de que el Alcalde del Pueblo, D. Francisco Guerra Travieso, que también era el patrono de la fundación de la fiesta de San Lorenzo, había dicho que las fiestas se iban a dejar para más adelante, por lo que el cura se quejaba. Se le contestó desde el obispado que la medida tomada por el Alcalde era la correcta debido a que en las fiestas del Santo se reunía una gran cantidad de gente y podía reproducirse el temible cólera morbo que sólo un mes antes había azotado el Lugar, por lo que era mejor atrasar la fecha de la fiesta para evitar cualquier peligro. Estaba claro que la alcaldía de San Lorenzo no descuidaba sus funciones y no hacía las cosas a lo loco, velando por su pueblo y por todo aquel que se acercara al lugar para disfrutar de la fiesta de San Lorenzo y sus emblemáticos fuegos artificiales, antes que lo lúdico y religioso primó la razón, a pesar del enfado del cura.


Notas sobre aspectos religiosos

Hay que recuperar tradiciones como la llevada de San Sebastián, o fiesta que “hacían los mozos a San Sebastián” que ya se menciona desde el año 1662. El Santo era llevado por los más jóvenes por los diferentes pagos de San Lorenzo, en aquel entonces Lugarejo de Tamarasayte, y en su recorrido era normal la visita a las diferentes ermitas de los alrededores, haciendo un alto en ellas.

En 1763 terrible sequía en la Isla y la Virgen de la Encarnación de Tenoya viene a San Lorenzo, haciendo lo propio San Lorenzo hacía Tenoya: Curiosamente días después llovía.

En muchas ocasiones San Lorenzo ha acompañado las bajadas de la Virgen del Pino a la Capital, y en 1808, se hace para conmemorar la victoria española contra las tropas francesas, y además para pedir por la puesta en libertad del Rey D. Fernando VII, “... los santos que la acompañaban también hacían ostentación de su riqueza. Las parrillas de San Lorenzo, que vino en procesión del Lugar de este nombre, que no eran pequeñas, estaban todas forradas de perlas puestas en espiral.”

En ocasiones suceden hechos extraños, milagros según la creencia popular, que llevan a actos o celebraciones de tipo festivo o de rememoración, y así, como en muchos otros lugares ha sucedido y sigue sucediendo, en San Lorenzo se reunieron, el 5/5/1914, el cura y los vecinos para pedir permiso al Obispo y así poder volver a celebrar la “Santa Visión” que se había observado el año anterior en la Parroquia. Debido a ello, los vecinos habían colocado una Cruz en la Montaña y en el día de su inauguración habían celebrado una misa, y era su deseo el que se les concediera el referido permiso para poder seguir honrando dicha Cruz.


La Plaza de San Lorenzo

Es un lugar entrañable y lleno de historia, allí se han celebrado reuniones muy importantes para la historia del Municipio y todos sus alcaldes la han atravesado con su bastón de mando. El seis de mayo de 1826 se le coloca piso a la Plaza de la Iglesia de San Lorenzo “por el mal piso de sus alrededores y del baldosado interior de la Parroquia por lo indecentes que se hallan las naves colaterales. Se obligó a los vecinos a traer de la cantera las lozas que están sacadas para la Iglesia”.

El 31 de octubre de 1899 llegaba un ofrecimiento a la Corporación relacionado con el embargo de una finca y solar, en donde antes había estado construida una casa, contiguo a la Plaza de San Lorenzo, por lo que se acordó aceptar la oferta de compra al no poder afrontar el pago de la contribución D. Francisco Ramírez Martín. Fue comprado por 82 pesetas para “alinear la calle del Calvario y hermosear aquel sitio junto a la Plaza del Pueblo”.

El 11/3/1900. Se acordó en la Corporación que D. Santiago Bravo de Laguna, vecino del término municipal, “toda vez que reunía suficientes conocimientos para ello y como en este Pueblo no existe arquitecto municipal, levante a la mayor brevedad posible los planos de la Plaza de san Lorenzo y sus calles laterales, reseñando las nuevas alineaciones de las calles poniente y naciente para que sean aceptados lo planos”. Vemos quien fue el diseñador de la actual Plaza y el momento en que fue modificada.