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Categoría: La voz silenciada
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El presente trabajo sobre el topónimo de Guanarteme, uno de los pueblos o lugares más emblemáticos del Municipio de San Lorenzo de Tamaraceite es fruto de un trabajo de archivo y de campo, sumamente complejo y novedoso, que me ha llevado muchos años llegar a las conclusiones a las que he llegado.

 

En la imagen, y en color verde, aparece lo que sería, de forma aproximada el guanartemato o reino de Tamaraceite. Fue elaborado, salvo la coloración en verde, por SANTANA SANTANA, A. Publicado en su trabajo titulado "Análisis territorial del poblamiento prehispánico de Gran Canaria: delimitación de agrupaciones territoriales". Publicado en la Revista Vegueta. Nº 0, página 288. Las Palmas de Gran Canaria 1992.

El nombre de los lugares, o topónimos, es un campo del saber histórico-geográfico tremendamente interesante porque la investigación y su estudio nos puede aportar una serie de datos que al trabajar sobre ellos se puede llegar a descubrir hechos y cuestiones que ni tan siquiera podíamos imaginar. Nuestra toponimia se puede dividir en dos grandes bloques, la que tiene relación con los momentos anteriores a la conquista de las Islas Canarias, es decir un campo riquísimo de origen amazigh, y la más reciente en el tiempo, la que surge a partir de la conquista de las Islas Canarias por los europeos. Guanarteme sería uno de aquellos primeros topónimos y yo, desde muy jovencito, me preguntaba sobre la razón por la que se llamara así a un lugar tan bajo, costero, y que no cambiara de nombre al imponerse, por la fuerza, el elemento extraño. A los topónimos anteriores a la conquista nos cuesta buscarles un significado debido al cambio idiomático, impuesto por los invasores continentales, y así no es fácil encontrar significado a palabras como Tenoya o Guinigüada y sí que es más fácil buscárselo a Las Palmas o a San Lorenzo.

 

Lo cierto es que la isla de Gran Canaria, Canaria en aquel entonces, estaba dividida en una especie de reinos, denominados cantones o guanartematos. Ya aquí nos damos cuenta de que el guanartemato tiene relación con un territorio, en concreto con el territorio del guanarteme, al igual que un reino tiene relación con un rey.

 

Aclarado su significado debemos saber algo de aquellos guanartematos y así podemos leer en una obra, titulada “Historia de los Reyes Católicos por el Bachiller Andrés Bernáldes cura de Palacio”, en su capítulo 56, y página 183, lo siguiente: “…e así el Rey Don Fernando e la Reina Doña Isabel conquistaron e ganaron la Gran Canaria e había en ella los lugares e aldeas siguientes: Telde, Gáldar, Araguacad, Arajines, Themensay, Atrahanaca, Atairía, Atagad, Adfalagad, Furis, Artenaran,  Afaganige, Areaganigui, Arecasumaga, Atasarti, Aeragraea, Arbenugania, Arehuy, Atirma, Aracusem, Artubrirgains, Atamaraseid, Artagude, Aregayeda, Aregaldan, Areagraxa, Arcagamasten, Areachu, Afurgad, Arehucas, Atererura, Atenoya, Aremigada, Ateribi, Arautiagata. Contándolos podemos apreciar que había treinta y cinco lugares, que así los llamaban los conquistadores y en todos ellos existía una población en el momento de comenzar la conquista de la Isla. Entre ellos podemos apreciar los guanartematos o cantones de Atenoya y de Atamaraseid. Lo podemos encontrar escrito de diversas maneras, debido a que cada escribano lo reflejaba de la forma que lo entendía al escuchar a los canarios pronunciarlo. Yo me inclino por el de Atamarasaid.

Los conquistadores castellanos van a fundar, hacia finales del siglo XV, la nueva ciudad de Las Palmas en Atamarasaid, hacia la parte sur-este del guanartemato y en  el margen de uno de sus barrancos, el Guinigüada. No es mi intención de hablar de aquel guanartemato sino de uno de sus lugares, el que hoy se conoce como Guanarteme. Antes hemos de saber qué zona ocupaba aquel cantón. Se trataba de un reino de canarios que abarcaba algo más de lo que hoy, de forma injusta e ilegal, es el municipio de las Palmas de Gran Canaria y hasta el año 1939 era la suma de los municipios de la Capital y el de San Lorenzo. Vemos como en aquel guanartemato se fundó la nueva Ciudad y debido a ello cuando en los documentos de aquellos años, y hasta bien entrado el siglo XX, cuando se haga alusión a Tamarasaite hay que tener cuidado porque nos podemos encontrar que se esté situando un hecho en los alrededores del Castillo de Mata, en el Dragonal o la Calzada, en Guanarteme o en El Toscón, por poner algunos ejemplos, porque todos esos lugares, algunos tan alejados, eran Tamaraceite.

Ya hemos visto el origen y el guanartemato al que pertenecía la zona hoy conocida como Guanarteme. ¿Pero por qué llamar Guanarteme a una zona de este guanartemato? La respuesta es muy sencilla, simple y llanamente por lo que en lengua se denomina economía del lenguaje, es decir, por restringir el número de elementos que utilizamos en nuestra comunicación.

Tenemos que saber que Guanarteme es la salida al mar del Barranco de Tamaraceite. Pero no tenemos suficiente, no nos podemos quedar ahí porque no se responde a nuestra pregunta. Lo cierto es que dicho barranco se denominaba Barranco del Guanarteme de Tamaraceite, y debe seguir denominándose así, porque en dicho barranco tenía su cueva-vivienda el guanarteme, lo que hoy es conocido como Cuevas del Rey, curiosamente se encontraban en la trasera de la casa en la que nació el que escribe. El topónimo inicial fue perdiendo elementos o compartiendo, es decir, la parte alta del barranco quedó como Barranco de Tamaraceite y la parte baja como Barranco de Guanarteme, confundiendo hasta ahora a los que por este tema se interesan. El último de aquellos guanartemes fue Adeum de Atamarasaid, al que se hace referencia en el texto antes citado de la época de los Reyes Católicos, y por tanto conocida su existencia por los monarcas castellano-aragoneses. Fruto de ello es que lo que hoy se conoce como Playa de Las Canteras, hasta no hace muchos años se le conociera como Playa de Tamaraceite, porque era la salida al mar de dicho barranco.

No quiero terminar este trabajo sin hacer mención a la extensión de Guanarteme. No sólo comprendía Guanarteme, Arenales y Chile sino que seguía por el Barranco de Tamaraceite arriba hasta llegar a lo que hoy sería la zona de El Cardón, barrio donde nací, Las Torres, la Feria, Minilla, Hospital Negrín y sus alrededores, es decir, estamos hablando de un área muy extensa y muy diferente a lo que hoy conocemos como Guanarteme y es que con el transcurrir del tiempo no sólo cambian los seres humanos, los paisajes o las culturas, también cambian los nombres de los lugares, unas veces de forma natural y otras por economía del lenguaje o por error al escribir los sonidos de los primigenios topónimos.