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Categoría: La voz silenciada
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Escribía el escritor, periodista y poeta escocés, nacido en 1777, Thomas Campbell la siguiente frase: “Vivir en los corazones que dejamos tras nosotros, eso no es morir”. He elegido esta frase porque desde el momento en que conocí lo que aconteció con los fusilados del Municipio de San Lorenzo de Tamaraceite les llevo conmigo siempre y en todo momento. Aquel municipio por el que trabajaron sigue siendo secuestrado hoy en día y siendo, muy a su pesar, un recuerdo a las tropelías del franquismo que debe terminar porque un municipio, el de la Capital, anexiona a otro por la fuerza de las armas, en un hecho sangriento, en pro de satisfacer las ansias particulares de unos políticos sin escrúpulos y arrollando la legalidad vigente en aquel entonces y a pesar de ello es un hecho que se ha silenciado, y se sigue silenciando, en detrimento a los derechos que amparaban a la población afectada que calló durante décadas por el miedo que se le inculcó para que nadie hablara de un hecho que sucedió ante el desconcierto y el dolor de mucha gente que murió con la esperanza de volver a ver a su municipio ser libre. Esta es la causa que abrazo y esta es la historia de uno de aquellos hombres asesinados por las ansias de poder y la mezquindad de otros.

Juan Santana Vega, una víctima inocente por defender unas ideas solidarias

El nombre de Juan Santana Vega, también conocido popularmente como Juan Machado, está ligado a la historia contemporánea del Municipio de San Lorenzo de Tamaraceite porque junto con parte de la Corporación Municipal de nuestro Municipio fue fusilado el día 29 de marzo del año 1937. Junto a él perdieron la vida, de forma injusta y cruel, el Secretario del Ayuntamiento Antonio Ramírez Graña, el Inspector de la Policía Municipal Manuel Hernández Toledo y los militantes comunistas Matías López Morales, militar del Frente Popular destinado en San Lorenzo para hacer llegar al pueblo el mensaje de la izquierda revolucionaria, y Francisco González Santana.

En una entrevista que pude realizar a Pedro González Cabrera, hermano de Antonio González Cabrera, alcalde que firmó la anexión de San Lorenzo a Las Palmas de Gran Canaria por imposición del Gobernador Civil y por deseo de la Corporación Municipal de la Capital, manifestó que en el año 1936 fueron excarcelados en Las Palmas varios falangistas, llegando a San Lorenzo muy nerviosos, con ansias de venganza hacia las personas militantes de izquierda, y pistola en mano. En el momento de su llegada se encontraban en las Casas Consistoriales, en el Ayuntamiento, Demófilo Mederos, otro de los represaliados, y el Alcalde del Municipio de San Lorenzo de Tamaraceite  Juan Santana Vega. Me comentó Pedro González Cabrera que se encontraba junto a otros hombres de derechas, no violentos, y que les dijeron que escaparan y salieran por la parte trasera del Ayuntamiento. Viendo llegar a los violentos se echaron a correr hacia el Pueblo de San Lorenzo. Aquella carrera no liberó a aquellos hombres de la prisión y posterior asesinato del Alcalde y sus compañeros.

Juan Santana Vega desempeñó su función sólo por un corto espacio de tiempo en el año 1936. Se tienen documentos firmados como Alcalde desde el día 4 de mayo hasta el 13 de julio. A Juan Santana Vega, con aproximadamente treinta años, le tocó la difícil y, en su caso, desgraciada responsabilidad de ejercer su mandato en aquel fatídico año 1936, encontrándose al frente de su Municipio en el momento del levantamiento militar. Se dice que se le fusiló por los hechos ocurridos en Tamaraceite, al enfrentarse a las tropas sublevadas e intentar defender el orden que el Pueblo había elegido de forma libre y en las urnas, poniéndose al frente del resto de las autoridades municipales y de los hombres y mujeres que les ayudaron a controlar la localidad hasta que sucumbieron con la llegada a Tamaraceite de los militares.

Juan Santana Vega era hijo de José Santana Machín, que ejercía el oficio de zapatero en Tamaraceite, y de Isabel Vega Hernández, que se dedicaba al cuidado de sus hijos y hogar. Vivían en la calle principal de Tamaraceite, concretamente en el Nº 42.  En el año 1900 el citado matrimonio tenía cuatro hijos, según consta en el padrón municipal de aquel momento: José, María Soledad, Andréa y María, por lo que Juan no había nacido en aquellas fechas, al igual que Francisco, su otro hermano, que también fue condenado a sufrir, en su caso, prisión por aquellos hechos. Los mencionados hermanos tenían la profesión de maestros de albañilería. Juan era soltero en aquellos momentos en que, junto a una veintena de vecinos, fueron condenados por defender lo que creían era su obligación. Eran unos hombres tranquilos y apreciados por sus compañeros, muy humildes y con un claro sentido del deber. En las informaciones, falsas y degradatorias, del aparato franquista a Juan Santana Vega se le califica como "vago y con una actuación política y social malísima. Preparó la rebelión y detenido a los pocos días por haber huido y ocultado. No mostraba respeto a la autoridad. No poseía bienes". Así se calificaba a un hombre honesto y solidario que sólo se dedicó a llevar a cabo su deber.

Firma de Juan Santana Vega y Sello de la Alcaldía Constitucional del Municipio de San Lorenzo de Tamaraceite

Después de ser detenidos los que se habían organizado en Tamaraceite para defender al gobierno se pueden leer manifestaciones relacionadas con la desaparición de documentos municipales, en donde el Oficial Mayor del Ayuntamiento de San Lorenzo, colocado allí por el Gobernador Civil, denuncia la desaparición de varios documentos del Archivo Municipal, diciendo que desaparecieron durante la Comisión Gestora que había presidido el alcalde Juan Santana Vega, conocida como "Ayuntamiento Comunista", ya que “...las puertas permanecían abiertas hasta la media noche y se hicieron significativos desastres”. Todo lo esgrimido por el franquismo es un canto a la mentira y al ultraje de un hombre, y al de una Corporación Municipal, consecuente con su cargo.

¡Qué fácil es acusar a quién no podía defenderse! En el mismo momento van a desaparecer los sellos municipales y una gran cantidad de documentos. ¿No es demasiada casualidad que se diera aquella desaparición de sellos y datos? Ello, lógicamente, generaría un caos organizativo y económico, debido fundamentalmente, a que en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, el que se salta toda la legalidad para conseguir sus fines, se estaban dando permisos de construcción en la zona de Guanarteme y sus alrededores, operación que sólo el Ayuntamiento de San Lorenzo podía llevar a cabo porque este emblemático lugar estaba en territorio de San Lorenzo. El dinero que el Municipio de San Lorenzo recaudaba en la zona de Guanarteme lo necesitaba la Capital y se puso en marcha una estrategia de ocupación, expolio e imposición del miedo para que nadie osara levantar la voz. Había una serie de inocentes a los que había que culpar por cualquier cosa y no eran otros que el Alcalde  Juan Santana Vega y unos compañeros afines a sus ideas políticas de izquierda, con lo que su sentencia no tardaría en llevarse a cabo. ¿Por qué se les asesinó si había otros miembros de la Corporación con mucha más preparación y con cargos de mayor responsabilidad política? Se eligió a cinco inocentes para que el resto de la población callara y se pudiera llevar a cabo la ocupación y la desaparición del Municipio de San Lorenzo de Tamaraceite. Guardias Civiles y Falange con pistola en mano  llegaron a Guanarteme, Tamaraceite, Tenoya y San Lorenzo dando gritos, entrando en comercios, y disparando al aire diciendo que se olvidaran que San Lorenzo había existido.

En los meses finales del año 1937, momento en que da comienzo la ilegal e injusta anexión del Municipio de San Lorenzo de Tamaraceite a la Capital, aunque se lleva a efecto el 31 de diciembre del año 1939, el silencio en la población era lógico, no sólo por el momento histórico en que sucedieron los hechos sino porque no hacía muchos meses que cinco vecinos del Municipio de San Lorenzo habían sido fusilados, concretamente el 29 de marzo de 1937, en el Campo de Tiro de Infantería de la Isleta, según dicen por ser considerados enemigos del régimen franquista cuando en realidad, en un acto de claro interés político y de injusta ocupación, el Alcalde de la Ciudad, Antonio García López, había sido cesado de su cargo y nombrado Gobernador Civil y con ello se podía llevar a cabo la idea, largamente deseada de políticos de la Capital, de hacerse con el territorio del municipio vecino. Esta atrocidad se llevó a cabo por deseo expreso de determinados políticos de la Capital y con el apoyo de una serie de fieles seguidores, muy bien remunerados, de San Lorenzo. Si había necesidad de ocupar territorio por el crecimiento poblacional de la Ciudad, que se dispara en aquellos años, lo debía haber hecho hacia el sur de la isla, su espacio natural de crecimiento por ser una zona vacía y no hacia el noroeste dónde se encontraba otro municipio pero en el sur los dividendos que daban a las arcas municipales las tierras del norte, la Playa de Tamaraceite o de Las Canteras incluida, no se encontraban en la parte sur.

Desgraciadamente todo estaba preparado para la anexión definitiva de San Lorenzo a Las Palmas, y los hechos relatados así nos lo demuestran, en cuanto a las sentencias de muerte llevadas a cabo, sirvieron para silenciar aún más a cualquiera que quisiera hacer algún tipo de manifestación, y el resto era un gran montaje, perfectamente ideado por las autoridades civiles y militares, que trabajaron denodadamente en pro de los intereses de la Corporación Municipal de la Ciudad y en contra de la legalidad que amparaba al Municipio de San Lorenzo.

Juan Santana Vega fue alcalde comunista del Municipio de San Lorenzo hasta el 18 de julio de 1936 y fundador del Partido Comunista de San Lorenzo y Presidente de la Federación Obrera de Tamaraceite. Participó activamente en  la propaganda de la izquierda y en mítines, asambleas y manifestaciones. Se relacionaba con miembros destacados del Partido Comunista de Gran Canaria, un ejemplo sería las buenas relaciones que mantuvo con su compañero de partido Eduardo Suárez Morales así como con otros destacados comunistas del momento. Juan Santana Vega se entregó en pro de defender sus ideales, que no eran otros que los que la población había elegido de forma mayoritaria. A pesar del inexorable paso del tiempo no podemos silenciar unos nombres que nunca debemos olvidar y los de Juan Santana Vega, Francisco González Santana, Manuel Hernández Toledo, Matías López Morales y Antonio Ramírez Graña deben pasar a la posteridad, con letras de oro, en la Historia del Municipio de San Lorenzo y en el de todas aquellas personas que dieron su vida por defender la libertad y el compromiso social.

En la sentencia a los cinco acusados se pueden leer cosas como: “...presunto delito de rebelión militar contra Juan Santana Vega y veinte más... al tener noticia de la consiguiente declaración de Estado de Guerra en la vía de San Lorenzo (Tamaraceite), trataron algunos elementos afiliados a partidos de extrema izquierda establecer una situación de anarquía y desorden y a este objeto organizaron grupos armados, con el fin de hacer resistencia a la fuerza pública en toda la demarcación del término municipal ...”.

Juan Santana Vega fue injustamente tratado, al igual que sus compañeros, simplemente por pensar de forma diferente a los insurrectos y usurpadores del poder democráticamente establecido, y la injusta sentencia de  muerte hizo que este hombre, humilde y con un cortísimo bagaje como alcalde, pasara a la historia de nuestro Pueblo, al igual que sus compañeros, y como bandera de la defensa de la solidaridad y el compromiso social.

Como final a este escrito quería compartir una frase de Jean-Henri Casimir Fabre, humanista y apasionado de la naturaleza francés, nacido en el año 1823, que decía: “”Todo termina para que todo vuelva a empezar, todo muere para que todo reviva”.

Juan Francisco Santana Domínguez