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Categoría: La voz silenciada
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Hace mucho que no escribo sobre toponimia y he querido, con ocasión de las próximas fiestas de Tamaraceite, hacer unas aclaraciones sobre uno de sus lugares más emblemáticos como es el topónimo de la Cruz del Ovejero que tiene su origen en el siglo XVI y del que, como sucede con otros muchos topónimos, escuchas versiones que nada tienen que ver con la realidad y sí con las diferentes versiones que se le van dando, a lo largo de los años, debido a que el ser humano siempre intenta buscar respuestas aunque, en muchas ocasiones, éstas no tengan nada que ver con su verdadero origen.

Se debe a que en este lugar de obligado paso hacia el norte y oeste de la Isla los caminantes y viajeros se encontraban con el referente de una cruz de piedra tallada que se encontraba situada en la actual zona del mismo nombre, muy próxima al actual intercambiador y con mucha seguridad en las inmediaciones del lugar que ocupa la gasolinera del cruce de caminos. Se podría pensar que debido a ello el nombre de la cruz estuviera relacionado con el lugar de paso o con el cruce de caminos que llevaban a diferentes lugares pero en realidad sí que existía una cruz que allí mandó a construir uno de los personajes de aquellos inicios del mestizaje cultural que se produjo con la conquista de la Isla. Se trataba de una gran cruz de piedra que se situó en el lugar, posiblemente, como señal de buen cristiano y por la profunda fe que profesaba el dueño de aquellas tierras.

Muchos son los documentos en los que nos podemos encontrar el topónimo en cuestión pero es muy curioso y esclarecedor uno que data del 26 de abril de 1630 en el que podemos ver como el Capitán Agustín García de Aguilar decía que Juan de San Juan, vecino que había sido de la Ciudad y en aquellas fechas era difunto, le había vendido por mil reales una suerte de quince fanegadas de tierras de sembradura en el término de Tamarasaite, junto a la Cruz Grande, “que dicen del Ovejero, que lindaban con tierras que habían sido de de Dª Isabel de Castro y por otra parte con tierras que fueron de Cristóbal de Moxica y por uno de sus lados estaba el Camino que iba a Arucas y al otro se encontraba el Barranco de Tamarasayte[1]. Esta referencia documental se puede ver en la imagen que acompaña a este texto en el que podemos encontrar textualmente lo referente a la Cruz y al lugar en el que estaba situada.

Resalto la importancia de los documentos porque el historiador no es un novelista que escribe para hacer las delicias del lector y sí para dar a conocer la verdad aunque, en ocasiones, no guste o no interese conocerla. Lo cierto es que a través de la documentación, de la más diversa índole, el historiador se va encontrando con la verdad y mediante un proceso de análisis, de síntesis y de reflexión y contraste profundos el paso siguiente es socializarla, haciéndola llegar a los demás con sus publicaciones.

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Documento de 1630 en donde se cita la Cruz Grande del Ovejero

Los que hemos estudiado historia hemos tenido algunas asignaturas de Paleografía que es la ciencia que intenta esclarecer la escritura antigua. En concreto la Paleografía Diplomática es la que estudia la escritura propia de los documentos y es en la que más incidencia se hace. Para que los lectores que lo deseen puedan hacer un ejercicio de lectura literal y se vayan haciendo a la escritura del siglo XVII hay que tener en cuenta que muchas palabras parece que están unidas y también la utilización frecuente de abreviaturas hacen que sea un ejercicio, en ocasiones, muy complicado. Para el que se anime a llevar a cabo el ejercicio se puede leer en el documento anterior, fotografía del original, aproximadamente lo siguiente: “Sepan cuantos esta carta vieren como yo el Capitán Agustín García de Aguilar vecino de esta Ciudad de Gran Canaria estoy y conozco por esta presente carta y digo que por cuanto Juan de San Juan, vecino de esta Ciudad, que hoy es difunto, como hijo y heredero de Bartolomé de San Juan, su padre, me vendió una suerte de tierras en el término de Tamarazaite junto a la Cruz Grande que dicen del Ovejero…”.

De forma curiosa el citado Bartolomé de San Juan se cita en otro documento del 1565 en el que se puede leer que sería el futuro marido de Andrea de Valerón, la mujer que le dio el nombre a la actual Hoya Andrea, pero eso lo podemos leer en la sección de toponimia de esta misma página web.

Volviendo a los documentos que hacen referencia a la Cruz del Ovejero, concretamente en el año 1668, se hablaba de unas tierras que lindaban con el Camino Real que iba para Guía, junto a la Cruz del Ovejero, en las tierras que habían sido de Dª. Teresa Pacheco[2]. En otro documento del año 1679 se nombran unas tierras que se encontraban en la Cruz del Ovejero y lindaban por arriba con el Camino Real que iba para Arucas y por delante con el mismo Camino y con el Barranquillo de Jacomar[3].

Hoy en día, de la antiquísima Cruz del Ovejero nada queda pero sí sigue acompañándonos el topónimo para indicarnos que allí se colocó una cruz, hace más de cuatrocientos años, por uno de los primeros poseedores de aquellas tierras de paso. El continuar con los trabajos de investigación podría acercarnos más a ese hombre que se dedicaba a la cría de ovejas y del que desconocemos, de momento, su nombre pero la historia es algo que siempre está abierta a nuevas aportaciones y planteamientos. Se trata de un ejercicio de búsqueda constante y siempre abierto a nuevas aportaciones.

Juan Francisco Santana Domínguez


[1] A.H.P.L.P. Juan Fernández Fleitas. Nº 1.092, fs. 198r-200v. . Esta referencia documental se puede ver en la imagen que acompaña a este texto en el que podemos encontrar textualmente lo referente a la Cruz y al lugar en el que estaba situada
[2] Ibídem. Melchor Gumiel de Narváez. Nº 1.376, f. 490v. En otro documento del año 1679 se nombran unas tierras que se encontraban en la Cruz del Ovejero y lindaban por arriba con el Camino Real que iba para Arucas y por delante con el mismo Camino y con el Barranquillo de Jacomar
[3] Ibídem. José García. Nº 1.346, fs. 22r-26r