×

Advertencia

Uso de cookies - Unión Europea

En esta web usamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos y publicidad de interés.

Ver la Directiva sobre la privacidad y las comunicaciones electrónicas

El uso de cookies ha sido rechazado.
Cuídese Usted señorito
Cuento Canario

Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.
Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo
Roberto Juarroz. Poeta Argentino(1925-1995)

-Mira tú, Juan Jiménez Martel, recuerdas lo que ha dicho el dicho, “Como quieres que te quiera si eres un despatarrao, siempre con una pata aquí y la otra en el tejao”-
-Es que aunque no me ha desconajao,(1 ) la ofensa del toro no cura sola y creo que se me ha pasmao.(2 )
-Por mucho menos a cuantos le has dicho tu, cuando le ves a cualquiera medio tairo ( 3) -que alguno tenia que salir y saliste tú,-
-Julia, modérese- no me patee Usted en el suelo.
-¡Y que no!, que te vas al Rosario, lo buscas al Victoriano y que te lleve al hospital por la pasmadura, que con ungüentos de boticario o palabra(4), esto por aquí no se cura, es grande y profundo el tajo.

Rengueando como paspado en las hombrías, Don Juan el Canario subía al puntual tren, Doña Julia Henríquez González, le alcanzaba dos canastas, una pequeña con muda de ropa y para el viaje gallina hervida, pan, seis huevos duros, queso, dos butifarras y medio litro de vino, y otra mas grande con unto, panceta arrollada, y butifarras como presente para su cuñada Doña Micaela Méndez, esposa de Victoriano Henríquez González, su hermano menor.

En la estación Rosario Norte, adonde hacia mas de cuarenta años Juan había llegado por primera vez, en un coche de plaza, tirado por dos caballos, llegó al corralón del canario Victoreano Henríquez González, el Ñato (5 ) o Victor para los íntimos y el Ñato Pistola para todos los cocheros del Rosario de fines de 1933.-

Sincera sorpresa y alegría entre los anfitriones y la visita, poco había y todo se compartiría , en un aparte Juan, pudoroso, le confesó al Ñato el problema de su herida de la corneada del toro padre de la cabaña, que se la dio por ñacarlo (6 ) por no dejarse curar una abichada (7 )y como Juan lo había criado con mamadera de ternerito, creía entenderlo y dominarlo hasta ese momento, pero ahora el Hereford pesaba casi 800 kilos y tenia el mismo carácter podrido que su cuidador, al sentir el remedio sobre la herida retrocedió y seguramente sin querer( quería creer Juan) lo apretó con la cabezota astada en las verijas (8), rasgando la gruesa tela de bolsa de harina que cubría las intimidades de Juan, y el machucón no se curaba ni con sangrías ni sanguijuelas ni palan palan (9) ni azúcar ni nada y por eso decidió él ( mintiò), venir a buscar medico al Rosario.

El Ñato mostraba su entusiasmo y ayudaría a su cuñado, inclusive hizo un plan completo de atención sanitaria, trabajo y paseo para el próximo día.

Amanecía muy temprano ese 21 de Diciembre de 1933 en Rosario Argentina, el día mas largo del año del hemisferio Sur.

El Ñato durmió muy poco, de noche todavía ató los caballos al coche y convidó con mate (10 )amargo, Juan aceptó el yerbajo pero hubiese preferido desayunar como acostumbraba, a lo bestia, mate, café con leche, chorizo o butifarra y queso duro, algún huevo frito……… y lo que hubiese sobrado de la noche, pero en la ciudad las costumbres eran distintas y así, en ayunas, partieron hasta donde se reunían los cocheros de plaza con sus mateos (11) allí, luego de chacotear el Ñato con casi todos, los canarios se tomaron unos refrescos de anís y lo asentaron con un par de grapas, y el viaje hasta la Asistencia Pública fue mas rápido y alegre al trote de dos mancarrones(12) viejos.

Allí Juan conoció a los sesenta y tantos años lo que era una inyección, cuando vio venir la aguja endureció el músculo y la aguja se quebró, el enfermero maldijo quien sabe en que idioma y haciéndolo mirar hacia otro lado le sacó la punta de la saeta con una pinza de boca fina y le clavó otra aguja sin miramientos, Juan pensó nada mas que matarlo, los cortos brazos del Ñato, acostumbrados a las riendas apenas si lo retuvieron, Juan prometía simplemente matarlos a todos, los demás pacientes conocieron cuan es capaz de putear sin tomar aire, un canario dolorido.

Después de dos horas de terapia, Juan se sentía nada más que listo para morir, le dolía hasta el pelo de la ingle que le habían rasurado.

El Ñato, todavía eufórico por el desayuno y mucho mas por la compañía del pariente, mas lo tarde que se había hecho por la curación, dijo que no volverían a la casas a almorzar y que irían directo al Hotel Italia por unos jóvenes muy señores, para llevarlos a conocer el puerto, su río y los barcos, y debían recogerlos apenas se levantasen de dormir, como a las doce del mediodía. Juan entre el solazo, la fuga de la anestesia, el ayuno, la grapa, y el escuchar que alguien joven y sano se levante a las doce del mediodía, creía estar en el barco que lo trajo desde Tamaraceite por lo mareado y asqueado, no entendía nada de nada…era demasiado para él.

Lo que debía ser a las doce fue a las catorce, porque tardaban los señores en desayunar, avisó un botones del hotel, como para ir a una fiesta vinieron vestidos, saludaron cortésmente pero con autoridad y distancia al cochero y a su acompañante, ahora al pescante, e iniciaron trotando el camino hacia el río.

El Ñato notó enseguida por el santo y seña (13 ), con la experiencia que da la calle, que uno era porteño de Buenos Aires, otro catalán y el mas fino y mejor vestido, era andaluz, seguro.

El coche Victoria con la capota levantada protegía solo a los pasajeros del ardiente sol, no al auriga y su palafrenero, a medida que bajaban hacia al río, se notaba un y venir de changadores (14 ), carreteros, chatas de carga, algunos escasos camiones y una masa que se movía incesantemente, como un anárquico hormiguero humano, todo lo que se movía cargaba algo, Federico llegó a ver el río, aparentemente manso, gredoso, de color león, aspiró su particular olor a selva y marisma, preguntó cuan ancho era, cuando escuchó doce leguas entre islas y riachos, captó recién su potencial, bien custodiado detrás de una reja interminable…

El trote, por la carga y el calor se volvió apenas trabajoso paso de los sudados caballos, para llegar al río, necesariamente debían entrar al puerto, costear la cerca y entrar por un portón vigilado por militares marinos, que revisaron el coche y preguntaron demasiado a los pasajeros, extrañados los guardianes porque a alguien se le ocurriese pasear un día de trabajo en el puerto, luego de inquisidores cabildeos los dejaron pasar, no sin el disgusto de los señores, cuando el Ñato animó a los caballos, al grito de ¡tire tire mi JARAMAGO! (15 )¡¡Fuerza ZARANDAJO!!!(16 ) Federico preguntó porque el caballo se llamaba jaramago, ya que no era amarillo bayo como esas flores sino moro y que sus míseras semillas apenas si alimentan a un pájaro, el Ñato, que no era lerdo para contestar, le dijo,

-Porque todos dicen; el jaramago que no sirve para nada, pero a mi hace el gusto, me da bien de comer, porque soy canario como mi cuñado Juan B., y señaló a su acompañante.
Y el otro caballo se llama zarandajo?,
- No es su nombre, sino que es una forma de insultar a quien se me cruza u ofende sin derecho, como esos marinos, o los choferes(17) de los automóviles que se divierten encarando a los caballos, hago como que incito al caballo e insulto a la vez, pero no ofendo al animal y el vil no se da cuenta y yo.. apenas satisfecho por lo ajusticiado.

El señor Federico, el mas fino y elegante, abrió sus vivos ojos morenos y levantó las cejas cuanto pudo como celebrando algo próximo a suceder.

El piso del puerto cubierto de adoquines irregulares daba seguro soporte pero permitía solo paso muy lento, para hacer una media legua en el puerto se le fueron mas de cuatro horas, esquivando y dando rodeos entre el ajetreo interminable, que cargaban sacos con granos dorados, descargaban naranjas a granel, balas de yerba mate y algodón, hasta cientos de troncos de árboles inmensos que venían boyando enjangados (18 ) desde el norte selvático.

Unos changadores sin pique, (19) pescaban enormes peces que serian el único sustento de su familia en el día de trabajo no ganado.

Federico se maravilló de tanta actividad y de tan generosa tierra que proveía tan inmensa cantidad de frutos, sintiendo pesada la demasiada prisa y lo adusto de los ceños, pensaba casi entristecido..

¿Dónde está la poesía en estas tierras, que duende se atreverá a salir de toda esta alocada prisa sin que lo atropelle un carro o un barco, ni que lo cargue un peón… si encierran a tan generoso río (20 )para su servicio, que no se atreverán hacer con las gentes……… quisiera conocer a los poetas que le cantan a este río prisionero y su colmena, Brarda o Mateo Booz y otros, llegaran sus coplas a los niños del pueblo? seguramente los hallaré en el campo, me hablaron de un tal Pedroni, quiero leerlo, hablar si pudiese con él.

Paraná, curioso río, en estío y sin bañistas……….

Cuando dejaron el puerto costearon la cerca nuevamente hacia el centro de la ciudad, y nuevamente la requisa en el portón, al fin pasaron todos en silencio, los marinos afortunadamente no conocían ni el zaramago ni un zarandajo, los sufridos caballos a instancia de Juan necesitarían resollar para trepar la empinada barranca de la avenida Carlos Pellegrini, fueron atendidos por el Ñato en la tina destinada al efecto de un comedor portuario muy buen puesto, con muchas mesas preparadas.

Enfrente del establecimiento se leía SUNDEERLAND BAR EXCHANGE OF MONEY, Federico hacia unas anotaciones, atardecía, decidieron refrescarse también los señores, se ubicaron en unas mesas sombreadas, con piso regado y barrido, un mesero políglota, les preguntó que tomarían, ofreció por las entonaciones jerez o manzanilla, bien fría, Federico y su anotador, besó la yema de su dedo índice derecho y como marcando un do, humedeció la punta del lápiz de tinta y preguntó al cochero y al acompañante.

Así que sois canarios…………si gustáis, decidme de donde sois y como os llamáis,
Victoreano Henriquez Gonzalez, canario, auriga (21) pa servirle señor,
Juan Bautista Jiménez Martel, nacido en Tamaraceite, Municipio de San Lorenzo, pegado a Las Palmas de Gran Canaria, labrador allá y colono chacarero (22 ) acá, servidor señor.

Tu eres Juan Jiménez como mi admirado amigo Juan Ramón Jiménez y paisano de Don Benito Pérez Galdós, hace poco mas de diez años fallecido, poeta prolífico e inspirado como pocos, muy admirado por mí, decidme pues, por la memoria, gloria y fama de los poetas de España, que vais a tomar o comer?,
Pues nada de nada Señor, resollaremos con los caballos –dijo Juan- les esperamos que se refresquen ustedes y nosotros como corresponde, atendiendo el coche…
Que va, no hombre..os sentáis vosotros aquí a nuestra vera, que un jerez o manzanilla fresca no es de despreciar por un español..

El Ñato no dejó de decir que por nada del mundo iban a ser despreciados los señores en el convite, que de ver tanto trajín y agua se había secado y si el señor disponía convidar, ellos aceptarían.

Los vasos se llenaron y se vaciaron, a la segunda vuelta no se desearon salud, ya hubo brindis, por España, por la Segunda República Española, la democracia y por la libertad eterna de España y de los españoles allá donde se encuentren, a la tercera, pidieron sardinas, jamón crudo, queso, aceitunas y otra botella, brindaron por los buenos sean de donde sean, el atardecer llamaba a la confraternidad y……… al refresco.

Brillaban los ojos de Federico cuando explicaba a los atentos Canarios, que venía de la joven Segunda República Española, que en la variedad de ideas, que en la libertad de pensamiento, en lo variopinto de las ideologías, estaba el seguro de la democracia y que con ella y la instrucción que brindaría al pueblo vendría el respeto y el progreso, que él estaba desde el teatro La Barraca en ese propósito, cederían lugar seguramente las minorías hasta entonces dominantes al pueblo instruido, para dar paso a la pluralidad de ideas y el respeto a muerte por cualquiera de ellas.

Juan preguntó que decían y hacían esas minorías, Federico le dijo que deberán respetar la voluntad del pueblo en las elecciones libres, transigir y ceder privilegios, Juan lo miró como dolorido y no de sus heridas, le habló como a un hijo:

-Difícil que el chancho chifle, cuídese Usted señorito-
-Tu me previenes porque aquí en Argentina se la pasan admirando unos y temiendo otros a los militares fascistas y sus métodos, pero nosotros en la España Nueva, en elecciones libres hemos bien ganado la libertad y respeto para todos y deberán ceder privilegios.
El Ñato como si no le escuchase nadie acomodándose en su silla, farfulló
-Nuevos son los hombres, los problemas de España son siempre los mismos, anda, espántale las moscas al chacal dormido y que se te despierte………..

Federico obvió el comentario y prefirió releer de su anotador, nervioso rompió la mina de grafito, apareció un mocho y retacón lápiz de tinta que tenia de repuesto, Juan le sacó fina punta con su navaja y como imaginando una historia, sin preámbulo preguntó el de Granada a los ancianos canarios algunas soluciones según el criterio imperante de su antiguo pueblo a algunos problemas, como si se hubiesen planteado en Canarias cuando ellos la dejaron, allá por el año 1880 y pico.

-Si un matrimonio no tiene hijos, de quien es la culpa del hombre o de la mujer?-,
Juan contestó que casi siempre la mujer, porque el hombre sabe si puede porque practica antes y mas que la mujer de su casas.
Si la mujer no tiene hijos, puede enloquecer?
Asintió Victor y Juan, no debería, pero casi seguro que sí.
¿Debe cambiar de hombre?, contestaron a dúo, que no, o que sí, como hace el tordo (23 ) o el crialo(24 ), porque si el problema es de ella está condenada, pero que si puede con otro, y pretende traer un huevo ajeno al nido no le arriendan la ganancia.
Es que has leído Juan a Tirzo de Molina? (25)
Yo? Que va señor, -dijo Juan-, si yo no sé leer, Federico miró a su compañero y se sinceró en voz no muy alta.
Ya veis, este anciano no es instruido pero es educado, esa educación de labrador es lo que quiero expresar en esta obra que venia escribiendo en el barco, por estar ubicada en esa Andalucía de 1920, que ya no existirá jamás en España, debe ser historia muerta, bien enterrada, un documento de lo que dejaremos definitivamente atrás por las mejoras políticas y mayor educación que nos dará la democracia, es una obra con labriegos pujantes, y quien mejor que nuestros amigos canarios para hablar sobre estos temas, tan ajenos a nosotros, intelectuales no burgueses, y que por pura inspiración artística no podremos pensar como ellos, sino escuchando y bebiendo de la fuente este manantial de educación, virgen de toda instrucción deformante.

-Anda, echad otra vuelta y otro brindis-.-Dime que pensáis de la mujer que va por la calle,
Juan aseguró que la calle es para gente desocupada o para los cocheros, y la mujer tanto como el hombre debe trabajar por lo menos de sol a sol, todos los días y hasta las fiestas de guardar si es necesario, y que si te sorprende el sol en la cama es ofender a la familia y hasta al mismísimo Creador.

Federico y sus amigos se miraron y tragaron saliva….

¿Pero ese vida de tanto trabajo no arruina a la mujer, tanto como al hombre,
Si es verdad, la mujer encerrada en la casa trabajando todo el día como el hombre en el campo, se hace polvo por cualquier cosa, y mira lo injusto, porque una higuera o una palma o una casa, cuanto duran, viven cientos de años y nosotros tan poco..

¿ Si la mujer es estéril como la llamarías?
Victor dijo que la llamaban machorra como a las vacas, Juan dijo que estaba mal ser tan cruel con alguien que puede dar tanto además de parir, y sino fíjese el señor en las monjas que atienden a los moribundos contagiosos, la mujer es buena tierra, sino es fértil, será entonces yerma, como la piedra pómez canaria que sirve para mil cosas menos para cultivarla,

¿Pero si no engendra, que puede hacer sin cambiar de hombre?,
Si lo mas fácil es imposible, hacer lo imposible no facilita, dijo Juan, si la mujer es amorosa tierra negra y húmeda, pisa descalza y en el fondo de la calle relincha su marido, con echarse enamorada a mirar al cielo, seguro la siembran y florece, si no es así, la desesperación es mala consejera,

¿ Y si no reconoce la falencia e insiste en embarazarse de su marido?
-Entonces, que Dios la ampare-.
-Dios, no, dijo un acompañante de Federico, a mí no me ha gustado nunca Dios. ¿Cuándo os vais a dar cuenta, labradores, de que no existe?, son los hombres los que tienen que amparar a sus mujeres.

Juan asombrado preguntó

Pero ¿por qué me dices eso, por qué?
Alguno dijo que debía haber Dios, aunque fuera pequeñito, para que mandara rayos contra los hombres de simiente podrida que encharcan la alegría de los campos. Juan aseguró que el crestiano no puede hacer a Dios a su medida, es al revés.

El Ñato razonó, si andar por la calle es para desocupados y el trabajo sin mesura es la única forma de vivir y morir en paz, hubiesen dicho de mí o cualquier otro ¡Ah! Henríquez el pastor. Lo conocí. Buena gente. Levantarse, sudar, comer unos panes y morirse. Ni más juego, ni más nada. Las ferias para otros. Criaturas de silencio, no me busques en Canarias, que ya me he ido, por eso en vez de labrador soy cochero, llevo y traigo adonde y cuando me place y el trabajo rodando solo se hace, toda la gente está metida dentro de sus casas haciendo lo que no les gusta. Cuánto mejor se está en medio de la calle. Ya voy al arroyo, ya subo a tocar las campanas, ya me tomo un refresco de anís y lo aseguro con grapa.

Decidme,¿ vosotros sois cuñados bien llevados?,
-Barrunta bien el señor-
El porteño terció: Federico le pregunta porque no todo lo que reluce es oro.
Ahora pregunta Juan-¿Tanto se ha dejado engañar Usted en la vida que no le cree ni a sus ojos?
Hablemos de mujeres, contemporizó Federico, de cuñadas mal llevadas, si una casada sin poder tener hijos vive en la casa de su marido con las hermanas de él, sus cuñadas, y tampoco tienen hijos porque son horribles, malas sucias y viejas, como imaginas la convivencia ….
-No la imaginamos, oímos lo que pasaba en un pueblo no muy cercano al nuestro, unas cuñadas sin ser feas ni tener carnes charqueadas trataron de mostrarle al hermano que ellas eran mejores compañeras para la limpieza y quehaceres que su propia mujer y guay de ella si hablaba con cualquier mozo, le buscaban enseguida el pelo en la leche,
¿y el marido que pito tocaba ?,
-Pues el pito herreño, como buen canario, el Ñato siguió, el marido estaba como sordo, parado, como un lagarto puesto al sol. (Rieron.)
Juan.- Todo se arreglaría si tuvieran criaturas.
Victor : Todo esto son cuestiones de gente que no tiene conformidad con su sino.
Juan : Cada hora aumentaba el infierno en aquella casa. Ella y las cuñadas, sin despegar los labios, blanqueaban todo el día las paredes, fregaban los cobres, limpiaban con vaho los cristales, daban aceite a la solería, pues cuanto más relumbraba la vivienda más ardía por dentro.

Federico reflexiona, ¿debe entonces la gente resignarse a su destino? Aceptar su frustración?
Juan; -según crea cada uno, -Yo he venido a estas tierras desde tan lejos que ya no sé como volver, para no resignarme. Cuando tenga la cabeza atada con un pañuelo para que no se me abra la boca, y las manos bien amarradas dentro del ataúd, en esa hora me habré resignado.

El ñato Víctor dijo que dentro de la casa todo el día sin hijos una mujer se pone triste y en el caso de las cuñadas, por mas silencio que haya, si saliesen a la calle y cada uno gritase lo que verdaderamente siente, aturdirían a todo el pueblo, aunque no se ganaría nada, no se adelantaría nada, todo seguiría igual, la acequia por su sitio, el rebaño en el redil, la luna en el cielo y el hombre con su arado.

Juan, cuenta entonces que en Canarias cuando niños, se escondían en cuevas laberínticas, refugios de los antiguos guanches(26) y nos advertían que podíamos perdernos y perecer, un día un canario marinero que había viajado por muchos mares nos contó para asustarnos, una historia increíble de un laberinto donde había un pobre niño minotauro(27), fruto de un pecado horrible, medio crestiano y medio toro, que nunca había salido del laberinto donde lo tenían preso comiendo solo carne humana, porque del laberinto solo se sale contrariando lo que se cree que no se puede ni debe cambiar, para el caso, solo volando, pero no es la naturaleza del toro ni del crestiano,

¿Entonces como saliò ché, que te contó Teseo?(28), se mofó el porteño.
Juan no acusó el escarnio del mozuelo - Salió como es el destino de todos los toros de la plaza, y de los crestianos de la vida, muerto.

Y sentenció;

-Algunos problemas familiares, donde nadie recula un tranco de pollo casi siempre y solamente, se arreglan con un velorio.

Plantea Federico, creyendo haber llegado al meollo del escollo, la mujer sin hijos en un pueblo atrasado de España, antes de la democracia progresista de ahora, ¿que haría sin hijos?, asediada por las cuñadas, que le desconfían para su provecho y pretenden mancillar con habladurías su honras, ella que no quiere a otro hombre y lo que quiere es un hijo , pero solamente de ese hombre sin romper nada de todo lo quieto que la rodea, y ahí va la pregunta, esa mujer, ¿podría matar a su hombre, a su marido?………….

VÍctor contestó que podría ser.

-Y tu Juan que dices, ¿puede o no puede?
Juan buscó en el fondo del vaso la respuesta y apenas la encontró dijo a Federico,
- Matará, seguro matará, se mata ella, al hombre, o… principalmente al hijo-.
¡ Que hijo, gritó uno de los acompañantes de Federico, sino puede tener hijos sobruto!!
No señorito, piénselo bien, mata al hijo, porque está embretada (29 ) en el laberinto del encierro en la casa, sus cuñadas y su única idea del hombre y de parir hijos de ese único hombre, si se mata ella o al hombre, seguramente mata su idea única de hijo, de parir a un hijo en su familia, y ahí está la puerta del entuerto, mata siempre al hijo por el hecho de…. no venir.
………………………………………………………………………………………………………………
-Que te pido disculpas canario, y perdona , vale, hecha otro trago-,
Juan recién se acordó que en el hospital le habían recomendado que no tome alcohol por el asunto de las inyecciones……………………………

Federico anotaba y anotaba.

En el viaje de vuelta a Buenos Aires, en el coche comedor de primera decorado al mas fino estilo ingles, con cubiertos de plata grabados Made by Thomas Bradbury & Sons in Sheffield 1915, Federico recapitula, me he estado preguntando estos días, donde estaba la poesía en esta tierra, en mi charla sobre los ángeles, la musa y el duende (30) la gente me pareció interesada, elegante, parecían europeos no corrientes, de los conservadores, lo pantagruélico de los almuerzos del Cifré, he visto la magnificencia del Club Español, el fabuloso edificio de la Sociedad de Socorros Mutuos, la fuente del Hospital Español, pero he caído fuera de esas obras materiales, el ajetreo del puerto, ese hormiguero, esta gente es fértil en obras, arquitecta un grupúsculo el sudor general, ¿pero es acaso yerma de espiritualidad?, la obra que venia trabajando en el barco es una puesta en el ambiente labriego de la España andaluza de 1920, será YERMA desde ahora, por eso tomé nota como lo contaron esos canarios, quería al Mateo de Armando Discépolo, vivirlo, que creedme, me llevo de aquí, el duende que conservan estos cuñados tan simples, Víctor el cochero fatalista y sus caballos de nombres justicieros, cuanta fineza ante la opresión agresora , y quiso la casualidad de que al otro canario nos lo mande la Providencia si es que existe como tal, por que ese analfabeto de Juan es labrador autentico hasta el tuétano, con la antigua lógica labriega, como los negros, los gitanos, los niños... los marginados, representan la inocencia o la pasión pura. Juan…tiene cultura en la sangre, ese sí que tiene duende y eso que me costao hacerlo hablar……….

En el viaje de vuelta hacia Noetinger, Don Juan el Canario cuida de los traqueteos del vagón de tercera, una caja de inyecciones que deberá colocarse diariamente, preserva además, como un trofeo, una botella de manzanilla La Goya, y un cartoncito blanco escrito con letras de molde, ambos se las había dado Federico, el señorito andaluz con un sentido apretón de su fina mano lívida, a la mano caparazón de tortuga de Juan, la tarjeta la leyó muy lentamente Julia a la luz de una vela:

Segunda República Española
Ministerio de Instrucción Pública
Federico García Lorca
Codirector Teatro La Barraca
Huerta de San Vicente, Vega de Zujaira
Calle Iglesia numero 20
Provincia de Granada

Normando V. Gimenez
15 de Septiembre de 2007. Rosario Argentina

REFERENCIAS

(1)Descojonado, Castrado
(2)Pasmado, aquí se interpreta como infectado, afiebrado, dolorido.
(3)Tairo, en Canario, gagá, extraviado, desconcentrado.
(4)Palabra, Curandera
(5) Ñato: ( voz quechua) de nariz pequeña o sin ella
(6) Ñacar: mal que causa un animal involuntariamente a la persona que lo maltrata, voz criolla argentina
(7)Abichado:(agusanado, engusanado) animal en cuyas heridas se desarrollan larvas de mosca.
(8)Verija, ijar de un animal
(9)Palan Nombre Científico: Nicotiana glauca. Nombre común: Arbol de tabaco, palán palán, palancho, etc. Cicatrización de heridas y úlceras.
(10)Mate, infusión sudamericana de ilex paraguayensis
(11)Mateo, Obra teatral dramática de Armando Discépolo, trata la decadencia a manos del automóvil, del cochero de Victoria o Mylord, cuyo caballo se llamaba Mateo.
(12)Mancarrones, caballos lerdos
(13)Santo y seña, clave de afinidad, aquí esta usado como saludo y su contestación
(14)Changador, americanismo, peón por jornadas o trabajos.
(15) Jaramago s.m. Planta herbácea, con tallo ramoso desde la base, hojas grandes y arrugadas, y flores amarillas y pequeñas, en espigas terminales muy largas:
(16) Zarandajo, ja, en Canarias, hombre vil, despreciable
(17)Choferes, argentinismo, del francés chauffer, conductor
(18)Enjangados, transporte flotante de troncos amarrados entre si por vía fluvial
(19)Changadores sin pique, peones desocupados
(20) Arte de Rosario. RosariARTE. Patrimonio Cultural de Rosario"¿Tenéis un río? ¿Por qué lo habéis encerrado?" Palabras de Federico García Lorca, 23 de diciembre de 1933 en Rosario, frente a las rejas del puerto. ...
http://www.rosariarte.com.ar/patrimonio/0001/index.htm

(21)Auriga, conductor de vehículos a sangre
(22)Colono Chacarero, trabajador a porcentaje de tierras ajenas
(23)Tordo renegrido, Molothrus bonariensis, ave sudamericana que parasita con sus huevos nidos ajenos
(24) Críalo (Clamator glandarius) ave parasita europea raramente en Canárias
(25) Molina, Tirso de (¿1583?-1648). No le arriendo la ganancia
(26)Guanche, Población originaria Canaria, de probable origen bereber
(27)Minotauro, animal mitológico
(28)Teseo, personaje mitológico, entró al laberinto y mató al Minotauro
(29)Embretada, estar en un brete, sin libertad de movimiento, Brete: corralito de palo que se usa para encauzar la hacienda
(30) 1933. El 13 de octubre llega Federico García Lorca y comienza una permanencia en la Argentina que alcanza mucha repercusión, especialmente en medios literarios y teatrales. Dirige "La niña boba" de Lope de Vega con Eva Franco, Irma Córdoba y un gran elenco; y por invitación de Lola Membrives los ensayos de "La zapatera prodigiosa" y "Mariana Pineda". Viaja a Rosario y escribe buena parte de "Yerma" y de Conferencia Juego y teoría del duende


García Lorca en Rosario. Argentina
Visitó la ciudad el gran poeta granadino Federico García Lorca. Se alojó en el Hotel Italia, almorzó en el lujoso Café Cifré, escuchó música en el Club Español y leyó poemas en el teatro Colón. Tenía 34 años de edad.
http://www.lacapital.com.ar/2002/12/22/articulo_20.html

Versión de YERMA en audio.
http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=voz.php

versión escrita de la conferencia Juego y Teoría del duende
http://portal.trovacub.com/modules.php?name=News&file=article&sid=264

Escribir un comentario